
Una narcoserie (conocida también como narconovela o narcotelenovela) es un género televisivo en varios países de América Latina, especialmente Colombia y México, que generalmente cuenta una historia real o ficticia (generalmente de argumento melodramático y a lo largo de varios capítulos) enmarcada especialmente en la cultura del narcotráfico y en todo lo que se genera a partir de ella, como la violencia y la prostitución.
Estas series señalan a México, Colombia y gran parte de América Central y América del Sur como los mayores productores y distribuidores de sustancias químicas estupefacientes, y la corrupción y la impunidad en estos países.
A pesar de que ha alcanzado altos niveles de sintonía y éxito a nivel internacional, la popularidad de las narcoseries ha sido criticada, con críticas que repudian que se explote "la drogadicción, la prostitución, las drogas y los asesinatos" para sacar provecho de la miseria y falta de ética, en la que criminales son los héroes. Las narconovelas y demás narcofilmografía ha sido acusadas de contribuir a imponer una imagen esteriotípica de los colombianos y el país en el exterior. Una crítica de estereotipos sobre los colombianos publicada en El País afirma sobre Pablo Escobar que «su nombre ha pasado de serie en serie como un sinónimo de Colombia».
Uno de los mayores exponentes del género de narconovelas en los países de habla hispana es el libretista colombiano Gustavo Bolívar.
La serie de televisión colombiana Sin tetas no hay paraíso, escrita por el guionista colombiano Gustavo Bolívar y transmitida por Caracol Televisión en 2006, es considerada como la primera producción del mundo en tratar y detallar el tema del narcotráfico en la televisión, dando origen de esta forma al género televisivo conocido como narcoserie o narconovela. Fue pionera en Colombia e Hispanoamérica en el exitoso género conocido popularmente como narconovela, el cual ha recibido críticas por algunos sectores de la sociedad que argumentan la promoción de violencia y antivalores en sus contenidos.