
En la mitología griega, las Nereidas (del lat. Nerēis o Nerĕis y este del gr. Νηρηΐς Nērēḯs o Νηρεΐς Nēreḯs, en plural Νηρείδες Nēreídes o Νηρηΐδες Nērēídes, de νέειν néein ‘nadar’) son las ninfas del mar e «hijas de Nereo», un dios marino y benévolo. Representaban la humedad y las diversas propiedades del mar y tal vez personificaban las innumerables olas. Son descritas como cincuenta o cien hermanas pero sus nombres varían de un autor a otro. De entre todas ellas solo destacan cinco: Anfitrite, Galatea, Leucótea, Psámate y Tetis.
Estas encantadoras diosas viven en las profundidades del mar junto a su padre, sentadas en tronos de oro. Todas eran bellísimas. No obstante emergen a la superficie para ayudar a marineros que surcan los procelosos mares. Los argonautas, que viajaban en búsqueda del vellocino de oro, fueron los navegantes más famosos socorridos por estas ninfas.
Las fuentes antiguas atestiguan la existencia de santuarios y altares dedicados a las Nereidas en las costas de Cardámila, el istmo de Corinto o Ftía. Estos cultos aparecen a menudo asociados a otras divinidades marinas como Tetis, Nereo o Talasa. Pasaban el tiempo hilando, tejiendo y cantando. Los poetas se las imaginaban meciéndose entre las olas, con los cabellos al viento, nadando entre tritones y delfines. Por lo general intervienen en las leyendas en calidad de espectadoras, rara vez como actrices. Lloran con su hermana Tetis la muerte de Aquiles y la de Patroclo. Indican a Heracles cómo logrará de Nereo la información para alcanzar el país de las Hespérides. También fueron ofendidas por Casiopea cuando esta alegó ser más bella que las diosas.
En la Teogonía se nos dice que las Nereidas son las hijas de Nereo, hijo de Ponto, y de Doris, hija de Océano. El mismo poema solo describe la descendencia de tres de ella. Primero dice que Anfitrite tuvo a Tritón en su unión con Poseidón. Luego, en el catálogo de diosas que tuvieron amantes mortales, dice que Psámate parió de Foco a Éaco y que Tetis unida a Peleo fue la madre de Aquiles.
Autores romanos añadieron datos adicionales. Eliano nos habla del un hermano de las Nereidas, el apuesto Nerites. Ovidio dice que a Galatea, amante del pastor Acis, intentó enamorar en vano el cíclope Polifemo. Higino dice que Clímene fue la esposa de Jápeto y un escolio nos dice que Neera fue la consorte de Eetes. Aretusa tuvo a Abante con Poseidón. Versiones tardías ya les conceden a las Nereidas abolengos inusuales. Tzetzes, por ejemplo, dice que «Nereo fue padre de las Nereidas, hijas de Doris y Océano, pero alegóricamente Nereo es el mar». En un texto anónimo se dice que «las doncellas Nereidas [son] las diosas que dio a luz Anfitrite». Una fuente tardía nos dice que Helios, en unión con Prote, hija de Neleo, fue padre de Faetón y las Helíades, aunque probablemente el autor se esté refiriendo a Nereo y no Neleo.
A juicio de Bruno Snell, los nombres de las Nereidas en los textos hesiódicos nos dan una imagen viva e impresionante del mar Egeo: brillante, incesantemente movido, sembrado de islas, rodeado de grutas y acantilados. Reflejan el tráfico mercantil que cruza el Egeo en la Grecia clásica. Varias Nereidas llevan en sus nombres raíces asociadas al mar, como ‘ola’ (κῦμα), ‘mar‘ (ἅλς’), ‘isla’ (νησος), ‘cianeo’ (γλαυκ-) y ‘caballo’ (ἵππος). Hesíodo cita con los mismos nombres a algunas Nereidas y Oceánides y además Homero y Hesíodo coinciden con el nombre de algunas Nereidas. Esta es la etimología de las Nereidas que aparecen en la Teogonía:
| Español | Griego | Etimología | Español | Griego | Etimología | |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Actea | Ἀκταία | «La de los acantilados» | Halia | Ἁλίη | «Salada» | |
| Ágave | Ἀγαύη | «La resplandeciente» | Halimede | Ἁλιμήδη | «Que cuida del mar» | |
| Anfitrite | Άμφιτρίτη | (sin etimología clara) | Hipónoe | Ἱππονόη | «Inteligente como el caballo» | |
| Autónoe | Αὐτονόη | «La que se entiende a sí misma» | Hipótoe | Ἱπποθόη | «Veloz como un caballo» | |
| Cimatolega | Κυματολήγη | «Que calma el oleaje» | Laomedea | Λαομέδεια | «Que cuida del pueblo» | |
| Cimo | Κυμώ | «La de las olas» | Leágora | Ληαγόρη | «La de suave palabra» | |
| Cimódoca | Κυμοδόκη | «La que recibe las olas» | Lisiánasa | Λυσιάνασσα | «Señora de la libertad» | |
| Cimótoe | Κυμοθόη | «De rápidas olas» | Mélite | Μελίτη | «La dulce» | |
| Dinámene | Δυναμένη | «La potente» | Menipe | Μενίππη | «La del vigor de caballo» | |
| Doris | Δωρίς | «La que regala» | Nemertes | Νημερτής | «La sin tacha» | |
| Doto | Δωτὼ | «Dadivosa» | Nesea | Νησαίη | «Isleña» | |
| Erato | Ἐρατώ | «Deliciosa» | Neso | Νησώ | «Isla» | |
| Espeo | Σπειώ | «La de las grutas» | Panopea | Πανόπεια | «La que todo lo ve» | |
| Eucranta | Εὐκράντη | «La que concede coronar el fin» | Pasitea | Πασιθέα | «La muy divina» | |
| Eudora | Εὐδώρη | «La que da prosperidad» | Ploto | Πλωτώ | «La naviera» | |
| Eulímene | Εὐλιμήνη | «La de buen puerto» | Polínoe | Πουλυνόη | «La que mucho entiende» | |
| Eunice | Εὐνίκη | «De fácil victoria» | Pontoporea | Ποντοπόρεια | «Que permite atravesar el ponto» | |
| Eupompa | Εὐπόμπη | «De feliz viaje» | Prónoe | Προνόη | «Previsora» | |
| Evágora | Εὐαγόρη | «Elocuente» | Proto | Πρωτὼ | «La primera» | |
| Evarna | Εὐάρνη | «Rica en ganado» | Protomedea | Πρωτομέδεια | «Primera en pensamientos» | |
| Éyone | Ἠιόνη | «La del fondeadero» | Psámate | Ψαμάθη | «La arenosa» | |
| Ferusa | Φέρουσά | «La que lleva» | Sao | Σαώ | «Salvadora» | |
| Galatea | Γαλάτεια | (sin etimología clara) | Temisto | Θεμιστώ | «Observadora de las leyes divinas» | |
| Galena | Γαλήνη | «La calma» (cf. galena) | Tetis | Θέτις | (sin etimología clara) | |
| Glauce | Γλαύκη | «Azulada» | Toa | Θόη | «La rápida» | |
| Glaucónome | Γλαυκονόμη | «La de azulado prado» | - | - | - |
La relación de nereidas aparece en las obras de varios autores clásicos, difiriendo de una a otra.
Así, Apolodoro relata:
De Nereo y Doris nacieron las nereidas, cuyos nombres son Cimótoe, Espeo, Glaucónome, Nausítoe, Halia, Erató, Sao, Anfítrite, Eunice, Tetis, Eulímene, Ágave, Eudora, Doto, Ferusa, Galatea, Acteea, Pontomedusa, Hipótoe, Lisianasa, Cimo, Éyone, Halimede, Plexaura, Eucrante, Proto, Calipso, Pánope, Cranto, Neomerís, Hipónoe, Yanira, Polínome, Autónoe, Mélite, Dione, Nesea, Dero, Evágora, Psámate, Eumolpe, Yone, Dinámene, Ceto y Limnoria.
Hesíodo enumera las siguientes:
Adorables y divinas hijas nacieron en el ponto estéril de Nereo y Doris de hermosos cabellos, hija del Océano río perfecto: Ploto, Eucrante, Sao, Eudora, Tetis, Galene, Glauce, Cimótoe, Espeo, Toa, la amable Halia, Pasítea, Erató, Eunice la de rosados brazos, la graciosa Mélite, Eulímene, Ágave, Doto, Proto, Ferusa, Dinámene, Nesea, Acteea, Protomedea, Doris, Pánope, la hermosa Galatea, la encantadora Hipótoe, Hipónoe la de rosados brazos, Cimódoce la que calma sin esfuerzo el oleaje en el sombrío ponto y las ráfagas de los vientos huracanados junto con Cimatolege y Anfítrite, que calma fácilmente las olas sobre el brumoso mar y las ráfagas de furiosos vientos, Cimo, Éyone, Halimede la de bella corona, la risueña Glaucónome, Pontoporea, Leágora, Evágora, Laomedea, Polínoe, Autónoe, Lisianasa, Evarne la de encantadora figura y hermosura sin tacha, Psámate la de gracioso porte, la divina Menipe, Neso, Eupompa, Temisto, Prónoe y Nemertes la que tiene la inteligencia de su inmortal padre.
La Teogonía dice que son 50 (πεντήκοντα) hermanas, pero cita 52 nombres, pues el propio estilismo de la poesía épica impide una lista cerrada.
En la Ilíada, se nombran las siguientes:
Allí estaban Glauce, Talía, Cimódoce, Nesea, Espeo, Toa, Halia, la de los grandes ojos, Cimótoe, Acteea, Limnoria, Mélite, Yera, Anfítoe, Ágave, Doto, Proto, Ferusa, Dinámene, Dexámene, Anfínome, Calianira, Doris, Pánope, la célebre Galatea, Nemertes, Apseudes, Calianasa, Clímene, Yanira, Yanasa, Mera, Oritía, Amatea la de hermosas trenzas, y las restantes nereidas que habitan en lo hondo del mar.
Añadiendo inmediatamente después a Tetis:
Y Tetis, dando principio a los lamentos, exclamó:
—Oíd, hermanas nereidas, para que sepáis cuantas penas sufre mi corazón.
Higino nombra a estas nereidas:
De Nereo y Doris cincuenta nereidas: Glauce, Talía, Cimódoce, Nesea, Espeo, Toa, Cimótoe, Acteea, Limnoria, Mélite, Yanira, Anfítoe, Ágave, Doto, Proto, Ferusa, Dinámene, Dexámene, Anfínome, Calianasa, Doris, Pánope, Galatea, Nemertes, Apseudes, Clímene, Yanira, Panopea, Yanasa, Mera, Oritía, Amatea, Drimo, Janta, Ligea, Filodoce, Cídipe, Licoria, Clío, Beroe, Éfire o Éfira, Opis, Asia, Deyopea, Aretusa, Clímene, Creneis, Eurídice, Leucótoe.
Las pinturas de vasijas de la época nombran a otras nereidas más, como son Nao, Pontómeda, Cálice, Coro, Iresia, Cimatótea y Eudia.
Las sirenas en origen fueron seres con cabeza de mujer y cuerpo de aves que entonaban cánticos que atraían a los navegantes hasta que ellos estrellaban sus naves contra los peñascos de las islas que habitaban, siendo luego devorados por estos seres. Aún en los tiempos de Apolonio de Rodas, las sirenas eran caracterizadas bajo esta forma. En la Odisea, su protagonista principal Odiseo o Ulises, se hace amarrar al mástil de su nave y obliga al resto de la tripulación a tapar sus oídos con cera para poder él escuchar el canto de las sirenas sin poner en riesgo su vida. Luego de que las sirenas perdieran un concurso de canto con las musas, hecho que hace que a la vez pierdan sus plumas, su inclusión en las tradiciones orales no vuelve a hacerse presente de manera notoria y posteriormente, en los siglos VII y VIII, las sirenas son descritas en el Liber monstrorum de diversis generibus con cola de pez y no con cuerpo de ave. Sin embargo, la cola tampoco era un elemento que formara parte de la iconografía original de las Nereidas, como puede verse en las imágenes de Tetis y Galatea entre muchas otras, que eran representadas con piernas, a veces en compañía de peces o montadas en delfines. Es posible que la cola fuese un elemento incorporado iconográficamente tras la confusión visual de ciertas pinturas donde no se distinguían claramente las piernas de una nereida montada en el lomo de un delfín, pudiéndose confundir la cola del mismo con la parte inferior del cuerpo de la nereida.
El escritor Robert Graves considera que las nereidas fueron un colegio de unas cincuenta sacerdotisas de la diosa Luna, llamadas «mujeres foca» (cf. selkies), debido a que se vestían con pieles de foca y que bailaban una danza ritual en Egina y Magnesia como proemio de la ceremonia de elección de un rey sagrado. Estas nereidas también realizaban ritos mágicos para asegurar a los pescadores una buena pesca.
Las Nereidas dieron sus nombres a varios satélites de Neptuno, como Nereida, Galatea, Halimede, Laomedeia, Psámate y Sao. También dieron sus nombres a varios asteroides, como (17) Tetis, (70) Panopea, (200) Dinámene y (247) Eucrante.