
Nuda scriptura (del latín, "escritura desnuda") es un término que define la postura teológica que considera a la Biblia como la única regla de fe y práctica, con exclusión absoluta de cualquier otra fuente, sea tradición, credo o comentario histórico. Esta visión fundamenta el principio del individualismo interpretativo, característico tanto de la reforma radical como del evangelicalismo contemporáneo, donde se defiende que el creyente de forma aislada puede interpretar el texto sagrado sin asesoría consultiva.
En contraste, la doctrina clásica del protestantismo, conocida como Sola Scriptura, rechaza dicho individualismo. Esta enseñanza establece que solo la Biblia es la norma infalible de autoridad y la regla final de fe, pero no excluye la tradición de la Iglesia cristiana ni otras fuentes de autoridad. De este modo, la reforma protestante magisterial reconoce la función ministerial, legítima y subordinada de los credos, concilios ecuménicos e historia eclesial, manteniéndolos siempre bajo la autoridad máxima del texto bíblico.
Una postura similar a la nuda scriptura fue defendida por Sebastian Franck, quien llegó a argumentar que los teólogos de la Iglesia primitiva eran servidores del Anticristo. La nuda scriptura fue enseñada por anabaptistas como Conrad Grebel y por reformadores radicales, quienes insistían en que los cristianos no debían recurrir a la tradición, sino únicamente a las Escrituras. Sin embargo, también hubieron reformadores radicales que no se manifestaron completamente a favor de la nuda scriptura, entre ellos Balthasar Hubmaier, un anabaptista moderado, quien citaba a los Padres de la Iglesia en sus escritos.
Los evangélicos contemporáneos y los Hermanos de Plymouth también enseñan posturas comparables a la nuda scriptura. Esta perspectiva es especialmente común dentro del fundamentalismo cristiano moderno.
En el siglo XII, los petrobrusianos Pedro de Bruys y Enrique de Lausana cuestionaron la autoridad de los Padres de la Iglesia.
El ministro restauracionista Alexander Campbell (1788–1866) enseñó una postura que ha sido comparada con la nuda scriptura, la cual dio origen a la actual denominación de las Iglesias de Cristo. No obstante, su llamamiento a confiar en la Biblia como única fuente de autoridad estuvo motivado por una búsqueda de "unidad" y un rechazo al denominacionalismo.