
El Gobierno (del griego: κυβερνέιν kybernéin, «pilotar un barco», también «dirigir» o «gobernar») es el principal pilar del Estado; la autoridad que dirige, controla y administra sus instituciones, la cual consiste en la conducción política general o ejercicio del poder ejecutivo del Estado. En ese sentido, habitualmente se entiende por tal órgano (que puede estar formado por un presidente o primer ministro y un número variable de ministros) al que la Constitución o la norma fundamental de un Estado atribuye la función o poder ejecutivo, y que ejerce el poder político sobre una sociedad. También puede ser el órgano que dirige cualquier comunidad política.
Más estrechamente, "Gobierno" significa el conjunto de los ministros, es decir, es sinónimo de «gabinete». Son las definiciones formales de lo que tangiblemente es un Gobierno; pero sustancial e intangiblemente el gobierno de un Estado comprende el conjunto de intereses vitales que ejercita y defiende a través de los objetivos nacionales permanentes, estos son las pautas o normas de conducta inalterables en el arte de gobernar, como la vigencia de la integridad territorial, o la división del poder en tres ramas, para lo cual por periodos que varían entre cuatro y seis años generalmente, se identifican cuales objetivos nacionales actuales, conducen a la vigencia de los intereses vitales, cualquiera que sea la orientación ideológica y filosófica del gobernante de turno.
La palabra gobierno deriva, en última instancia, del verbo griego κυβερνάω [kubernáo] (que significa dirigir con gubernaculum (timón), cuyo sentido metafórico se atestigua en la Nave del Estado de Platón).
El término «Gobierno» se suele utilizar con dos significados diferentes: en un sentido amplio, como equivalente a régimen político, al conjunto de los poderes públicos, y, en un sentido restringido, identificándolo con el poder ejecutivo:
En la ciencia política, desde hace mucho tiempo es un objetivo crear una tipología o taxonomía de polities, ya que las tipologías de los sistemas políticos no son obvias. Es especialmente importante en los campos de ciencia política de política comparada y relaciones internacionales. Como todas las categorías discernidas dentro de las formas de gobierno, los límites de las clasificaciones gubernamentales son fluidos o están mal definidos.[cita requerida]
Superficialmente, todos los gobiernos tienen una forma oficial o ideal. Estados Unidos es una república constitucional, mientras que la antigua Unión Soviética era una república socialista. Sin embargo, la autoidentificación no es objetiva y, como sostienen Kopstein y Lichbach, definir los regímenes puede ser complicado. Por ejemplo, Voltaire sostenía que "el Sacro Imperio Romano no es ni santo, ni romano, ni un imperio".
Identificar una forma de gobierno también es difícil porque muchos sistemas políticos se originan como movimientos socioeconómicos y luego son llevados a los gobiernos por partidos que se autodenominan como esos movimientos; todos con ideologías políticas en competencia. La experiencia de esos movimientos en el poder, y los fuertes vínculos que pueden tener con determinadas formas de gobierno, pueden hacer que se consideren formas de gobierno en sí mismas.[cita requerida]
Otras complicaciones incluyen la falta de consenso general o la "distorsión o sesgo" deliberada de las definiciones técnicas razonables de las ideologías políticas y las formas de gobierno asociadas, debido a la naturaleza de la política en la era moderna. Por ejemplo: El significado de "conservadurismo" en los Estados Unidos tiene poco que ver con la forma en que se utiliza la definición de la palabra en otros lugares. Como señala Ribuffo, "lo que los estadounidenses llaman ahora conservadurismo gran parte del mundo lo llama liberalismo o neoliberalismo"; un " conservador" en Finlandia sería etiquetado como "socialista" en los Estados Unidos. Desde la década de 1950 el conservadurismo en los Estados Unidos se ha asociado principalmente con el Partido Republicano. Sin embargo, durante la época de la segregación racial en Estados Unidos muchos demócratas sureños eran conservadores, y desempeñaron un papel clave en la «Coalición Conservadora» que controló el Congreso de 1937 a 1963.
Las opiniones varían según los sujetos en cuanto a los tipos y propiedades de los gobiernos que existen. Los "matices de gris" son habituales en cualquier gobierno y su correspondiente clasificación. Incluso las democracias más liberales limitan la actividad política de sus rivales en una u otra medida, mientras que las dictaduras más tiránicas deben organizar una amplia base de apoyo, creando así dificultades para "encasillar" a los gobiernos en categorías estrechas. Ejemplos de ello son las reivindicaciones de la Estados Unidos como una plutocracia en lugar de una democracia ya que algunos votantes estadounidenses creen que las elecciones están siendo manipuladas por los ricos super PACs.
El filósofo griego clásico Platón habla de cinco tipos de regímenes: aristocracia, timocracia, oligarquía, democracia y tiranía. Platón también asigna un hombre a cada uno de estos regímenes para ilustrar lo que representan. El hombre tirano representaría la tiranía, por ejemplo. Estos cinco regímenes degeneran progresivamente, empezando por la aristocracia en la cima y la tiranía en la base.
Las formas de gobierno actuales se suelen agrupar en dos grandes tipos: democracias y autocracias. Según el politólogo español Jaume Colomer, las primeras se caracterizan por ser «sistemas de consenso» que se basan en «la existencia de una aceptación, o cuando menos, de una tolerancia social generalizada frente al poder establecido» (cuya «concreción más avanzada [sería] el Estado social y democrático de Derecho»), mientras que los segundos serían «sistema de coerción» (también llamados autoritarios) que se basan, «fundamentalmente, en el uso de la fuerza para la preservación de sus estructuras, quedando la creación de consenso en un plano subordinado, cuando no pura y simplemente inexistente». Colomer señala que la dictadura sería la forma moderna que habrían adoptado los «sistemas de coerción» que «han sido ampliamente dominantes a lo largo de la Historia en todas las áreas geográficas, con muy pocas excepciones».
Otros autores han señalado que una autocracia (del griego «autokrateia») es una forma de gobierno que concentra el poder en una sola figura (a veces divinizada) cuyas acciones y decisiones no están sujetas ni a restricciones legales externas, ni a mecanismos regulativos de control popular (excepto quizás por la amenaza implícita de un golpe de Estado o de una insurrección en masa). Por el contrario, los sistemas democráticos incluyen la participación de la población general en la toma de decisiones, más notoria como en la democracia directa o más remota como sucede en la democracia representativa. En los estados modernos con millones de personas, se dan formas de democracia representativa, con la posibilidad de referenda y plebiscitos sobre cuestiones particulares, que usualmente obligan al gobierno a decidir entre dos o más alternativas según el voto mayoritario de la población. Por otro lado, las democracias han tenido mayor apoyo de la población que los regímenes no democráticos, por esa razón muchos sistemas autoritarios e incluso totalitarios han llegado a referirse a sí mismos como democracias, democracias populares o democracias orgánicas, cuando en realidad dichos regímenes no serían considerados propiamente democráticos por muchos analistas.
Josep Colomer ha propuesto diferenciar seis formas de gobierno autoritarias:
El politólogo español Joaquim Lleixà ha señalado como «las tres formas de gobiernos más difundidas en los regímenes democráticos consolidados» las tres siguientes:
Otros autores han señalado que históricamente se pueden diferenciar la democracia directa, la democracia representativa o alguna forma mixta (democracia semidirecta).
En cuanto a quien desempeñe la Jefatura del Estado se distingue entre:
En cuanto a la organización del Gobierno se distingue entre aquellos gobiernos que están formados por un único órgano (monismo) y los que están formados por dos órganos principales (dualismo). Estos órganos pueden ser unipersonales (monocrático) o pluripersonales (colegiado). La combinación de los dos criterios puede dar lugar a diversas variables, pero las principales son dos:
Históricamente, la mayoría de los sistemas políticos se originaron como ideologías socioeconómicas. La experiencia con esos movimientos en el poder y los fuertes lazos que puedan tener con formas particulares de gobierno pueden hacer que se consideren formas de gobierno en sí mismas.
| Término | Definición |
| Capitalismo | Sistema socioeconómico en el que los medios de producción (máquinas, herramientas, fábricas, etc.) son de propiedad privada. |
| Comunismo | Un sistema socioeconómico en el que los medios de producción son de propiedad común (ya sea por el pueblo directamente, a través de la comunidad o por la sociedad comunista), y la producción se lleva a cabo para el uso, en lugar de para el beneficio. Normalmente, las sociedades comunistas utilizan una economía planificada para dirigir la producción y distribución de bienes y servicios. |
| Distributismo | Un sistema socioeconómico en el que se generaliza la propiedad como derecho fundamental; los medios de producción se extienden lo más ampliamente posible en lugar de estar centralizados bajo el control del Estado (socialismo de Estado), de unos pocos individuos (plutocracia), o de corporaciones (corporatocracia). El distributismo se opone fundamentalmente al socialismo y al capitalismo, que los distributistas consideran igualmente defectuosos y explotadores. Por el contrario, el distributismo pretende subordinar la actividad económica a la vida humana en su conjunto, a nuestra vida espiritual, nuestra vida intelectual, nuestra vida familiar". |
| Feudalismo | Un sistema socioeconómico de propiedad de la tierra y de obligaciones. Bajo el feudalismo, toda la tierra de un reino era del rey. Sin embargo, el rey regalaba parte de la tierra a los señores o nobles que luchaban por él. Estos regalos de tierras se llamaban señoríos. Luego, los nobles daban parte de sus tierras a los vasallos. Los vasallos tenían que cumplir con las obligaciones de los nobles. Las tierras de los vasallos se llamaban feudos. |
| Socialismo | Un sistema socioeconómico en el que los trabajadores, democráticamente y poseen socialmente los medios de producción y el marco económico puede ser descentralizada, distribuida o centralizada planificada o autogestionada en unidades económicas autónomas. Servicios públicos serían de común, colectiva, o propiedad estatal, como atención sanitaria y educación. |
| Estatismo | Sistema socioeconómico que concentra el poder en el Estado a expensas de la libertad individual. Entre otras variantes, el término engloba la teocracia, la monarquía absoluta, el nazismo, el fascismo, el socialismo autoritario y la dictadura simple y sin adornos. Estas variantes difieren en cuestiones de forma, táctica e ideología. |
| Estado de bienestar | Sistema socioeconómico en el que el Estado desempeña un papel fundamental en la protección y promoción del bienestar económico y social de sus ciudadanos. Se basa en los principios de igualdad de oportunidades, de la distribución equitativa de la riqueza y de la responsabilidad pública por aquellos que no pueden disponer de las provisiones mínimas para una buena vida. |
Diversas ideologías históricas han hecho una crítica radical de la existencia del Estado en sí mismo, o las formas de Gobierno elegidas para dirigir el Estado. Así diversas formas de anarquismo han pugnado por la abolición de ciertas instituciones del Estado, mientras que en general el comunismo no ha abogado por la desaparición inmediata del Estado, sino por la forma que obligatoriamente debe estar constituida el Gobierno y la desaparición de ciertos tipos de Gobierno y los objetivos que debe perseguir dicho Gobierno. Igualmente, otras ideologías como el socialismo, la socialdemocracia, la democracia cristiana, el liberalismo o el fascismo apoyan decididamente la existencia de un Gobierno, y no hacen afirmaciones muy concretas sobre quien debe constituirlo, y más bien tienden a propugnar cuales son los objetivos ideales de un Gobierno.
Desde el libertarismo y el anarcocapitalismo, algunos de sus partidarios han criticado la existencia del Gobierno político, no supeditado a la lógica del mercado y han difundido argumentos sugiriendo que el Gobierno es siempre una institución de autoprotección social, poco segura al largo plazo, que tal vez no sea capaz de asegurar los servicios de protección social a futuro, cuando la especie alargue la esperanza de vida por encima de los 100 años.

