| Otero de Centenos | ||
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Vista de la iglesia, del siglo XII. | ||
| Ubicación de Otero de Centenos en España | ||
| Ubicación de Otero de Centenos en la provincia de Zamora | ||
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| País |
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| • Com. autónoma |
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| • Provincia | Zamora | |
| • Comarca | La Carballeda | |
| • Municipio | Manzanal de los Infantes | |
| Ubicación | 42°02′57″N 6°19′17″O / 42.049166666667, -6.3213888888889 | |
| • Altitud | 883 m | |
| Población | 38 hab. (2024) | |
| Código postal | 49319 | |
Otero de Centenos (en carballés Oteru de Centenos) es una localidad española del municipio de Manzanal de los Infantes, perteneciente a la provincia de Zamora, en la comunidad autónoma de Castilla y León.
Forma parte de la provincia de Zamora y de la comarca de La Carballeda. Se encuentra situada al norte de Mombuey.
La existencia de un castro astur junto a la localidad muestra la existencia de poblamiento humano en la misma desde época prerromana.
En la Edad Media, Otero quedó integrado en el Reino de León, cuyos monarcas acometieron la repoblación del oeste zamorano. En esta época, la localidad fue donada en el año 1078 por Ximeno Mutarraquiz al monasterio de Santa Marta de Tera. Ha de suponerse por tanto que su vida cotidiana fue pareja a la de otras localidades de la comarca en la que se integra.
Durante la Edad Moderna, estuvo integrado en el partido de Mombuey de la provincia de Zamora, tal y como reflejaba en 1773 Tomás López en Mapa de la Provincia de Zamora. Así, al reestructurarse las provincias y crearse las actuales en 1833, Otero de Centenos se mantuvo en la provincia zamorana, dentro de la Región Leonesa, integrándose en 1834 en el partido judicial de Puebla de Sanabria. A mediados del siglo XIX el lugar tenía contabilizada una población de 129 habitantes. Aparece descrito en el decimosegundo volumen del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz de la siguiente manera:
OTERO DE CENTENOS: l. con ayunt. en la prov. de Zamora, part. jud. de Puebla de Sanabria . dióc. de Astorga, aud. terr. y c. g. de Valladolid. sit. en terreno desigual, con libre ventilacion y clima sano. Tiene 83 casas; escuela de primeras letras; igl. parr. (San Antolin), servida por un cura de ingreso y presentacion del Sr. de Mestajas, y buenas aguas potables. Confina con term. de Mombuey, Donado y Gramedo. El terreno es de mediana calidad. prod.: granos, legumbres y pastos; cria ganados y caza de varios animales. pobl.: 32 vec., 129 alm. cap. prod.: 67,077 reales. imp.: 6,010 contr.: 2,862 rs. y 27 mrs.(Madoz, 1849, p. 410)
En 1959 el municipio de Otero de Centenos se fusionó con el de Manzanal de los Infantes, en cuyo municipio se mantiene en la actualidad.
| Gráfica de evolución demográfica de Otero de Centenos entre 1842 y 1950 |
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color #99B2FF Población de derecho según los censos de población del INE color #007fcc Población de hecho según los censos de población del INEEntre el censo de 1960 y el anterior, este municipio desaparece porque se integra en el municipio 49112 (Manzanal de los Infantes) |
En su caserío hay una iglesia parroquial bajo la advocación de San Antolín. Románica, iniciada en el siglo XII, su fábrica está construída con mampostería irregular reforzado por sillares en los ángulos. En ella destacan algunos relieves de su torre campanario, de planta cuadrangular, dividida en tres cuerpos por dos líneas de imposta. En el cuerpo superior se abren cuatro vanos de medio punto para albergar las campanas, uno en cada una de sus caras, y la portada, situada bajo un porche en el lado de la epístola y decorada con dos sobrias arquivoltas de medio punto.
El castro se encuentra situado en un cerro a orillas del río Negro. Desde él se divisa buena parte de la comarca propia y de las vecinas. Hoy en día los robles cubren por completo sus laderas y sus entresijos. En la cima resulta extraño encontrar una meseta de dos alturas, en la que no hay árboles, solo escobas. La parte alta podría ser la habitada, quedando la baja para el ganado. Aunque eso son solo elucubraciones. No hemos encontrado camino de acceso y los habitantes no lo recuerdan.
También resultan extraños una serie de pozos o manantiales prácticamente sepultados que hacen crecer los juncos en lo alto del cerro. Por lo aparente del lugar y sus vistas se ha de hacer un alto en el camino. Además el bosque de roble que desciende hasta el río en un aparente fin de fines en la sucesión biológica, con troncos llenos de líquenes, suelos cubiertos de helechos y piedras ocultas bajo los mantos de briofitas, recrean el mismo ambiente de leyenda que los campos de lajas en Fresno de la Carballeda.