V-coding (tdl. ‘Codificación V’), en el contexto penitenciario de Estados Unidos, es la práctica habitual de someter a las mujeres trans a agresiones sexuales al alojarlas en la misma celda que un recluso masculino agresivo con el fin de apaciguarlo. La práctica ha provocado violaciones diarias a múltiples mujeres trans y agresiones sexuales al 58,5 % de ellas. Según las autoridades penitenciarias y un recluso, el V-coding se lleva a cabo para apaciguar al recluso masculino, con el objetivo de reducir su propensión a la violencia contra otros reclusos. El término también se ha utilizado para referirse al abuso sexual sistémico más amplio que sufren las mujeres trans en las prisiones masculinas.

Tras la firma por parte de Donald Trump de la orden ejecutiva 14168 el día de la toma de posesión de su segundo mandato —que ordenaba a las agencias federales recluir a las mujeres trans en prisiones para hombres y describía el sexo y el género como un mismo concepto—, varias reclusas trans y varias organizaciones interpusieron demandas contra el gobierno federal argumentando que la orden violaba la «protección contra castigos crueles e inusuales» de la Octava Enmienda a la Constitución, en parte debido al V-coding, y declarando que temían por sus vidas. Varios jueces bloquearon la orden de Trump, pero los funcionarios federales trasladaron a las mujeres trans a prisiones exclusivamente masculinas a pesar de las sentencias, ya que estas solo se aplicaban a las reclusas implicadas en el litigio.
Desde el inicio del segundo mandato de Trump, algunas mujeres trans no encarceladas han expresado que temen ser encarceladas por ser trans y, por lo tanto, ser expuestas al V-coding.