| Víctor Emilio Estrada Sciacaluga | ||
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Presidente del Concejo Municipal de Guayaquil | ||
| 1944-1944 | ||
| Predecesor | Francisco Ferruzola | |
| Sucesor | Rafael Mendoza Avilés | |
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
22 de mayo de 1891 | |
| Fallecimiento |
21 de febrero de 1954 (62 años) | |
| Causa de muerte | Cáncer de páncreas | |
| Sepultura | Cementerio General de Guayaquil | |
| Nacionalidad | Ecuatoriana | |
| Religión | Católico | |
| Familia | ||
| Padres |
Emilio Estrada Victoria Sciacaluga | |
| Cónyuge | Isabel Icaza Marín | |
| Hijos |
Isabel Estrada Icaza María Del Pilar Estrada Icaza Emilio Estrada Icaza Julio Estrada Icaza José Estrada Icaza Luis Estrada Icaza Ernesto Estrada Icaza Leonor Estrada Icaza | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Escritor y banquero | |
| Tratamiento | presidente | |
Víctor Emilio Estrada Sciacaluga (Guayaquil, 22 de mayo de 1891-Guayaquil, 21 de febrero de 1954) fue un banquero, economista, estratega militar, autor, articulista, comerciante industrial y político ecuatoriano.Impulsó el crecimiento de la caja de ahorros La Previsora, convirtiéndola en una institución financiera importante en su país. Ocupó cargos como Ministro de Hacienda bajo la presidencia de José María Velasco Ibarra donde propuso el "Plan Estrada" y ante las diferencias con el presidente renunció al cargo. Además participó en la modernización financiera tras la crisis de 1925 considerando la creación del Banco Central, institución de la que posteriormente se volvería su principal crítico por diferencias con la manera en la que se llevaba a cabo la política monetaria. Además de su labor financiera, fue un militar destacado, llegando al rango de coronel. Escribió varios libros, ensayos, estudios y artículos entre los que destacan El Problema Vital del Ecuador sobre teoría fiscal y Moneda y Bancos en el Ecuador sobre teoría monetaria.
Nació en una familia tradicional guayaquileña y fue el hijo primogénito del expresidente de Ecuador Emilio Estrada Carmona y María Victoria Sciacaluga. Hasta los catorce años llevó una vida relativamente normal como niño y joven. La relatividad estaba en el momento político, pues era hijo de un activo político liberal y había nacido cuando los liberales eran aún perseguidos por el gobierno progresista que en realidad era conservador.
A partir del triunfo de la Revolución Liberal, la vida familiar tomó un giro de mayor estabilidad y el padre pudo estar en el hogar por más tiempo, a pesar de las obligaciones políticas que tuvo que aceptar para colaborar con el triunfo de la revolución, de la cual era creyente doctrinario.
Víctor Emilio ingreso al Colegio Nacional "Vicente Rocafuerte" y en él adquirió la educación básica. Sin embargo, su experiencia colegial no fue muy provechosa. Concluyó su educación formal como un estudiante promedio. Su madre, doña María Victoria, falleció de cáncer en 1909. La experiencia de su padre en el ejército liberal le dio una temprana afición por las armas y se dedicó a la lectura de temas militares, en especial la vida y campañas de Napoleón Bonaparte. Al terminar el colegio ingresó a la marina por un breve período. Luego, en 1910 ingresó al ejército y para 1911 era capitán, lo que nos da un indicio de que su capacidad autodidacta lo había capacitado lo suficiente para lograr ascensos en pocos años.
Con la candidatura de su padre a la presidencia de la República en 1911, Víctor Emilio se dedicó a apoyar a su progenitor con el fin de que se cumpla la Constitución. Una vez posesionado su padre de la presidencia de la República, envió a su hijo en una misión a Europa, para asegurar que contratos que estaban realizándose a nombre del Ecuador se concluyeran de manera rectilínea. Mientras cumplía esa misión, el 22 de diciembre de 1911 recibió un cablegrama que le notificaba la muerte de su padre el día anterior.

A su retorno al Ecuador, a fines de enero de 1912, se mantuvo al margen de los acontecimientos políticos. Luego de los terribles acontecimientos de enero de 1912, se retiró del ejército y entró en el campo de los negocios. Sin embargo, reingresó al servicio público y se desempeñó por un tiempo como Capitán del Puerto de Guayaquil, con el rango asimilado de Capitán de Navío. En 1913 reingresó al ejército con motivo de la revolución de Carlos Concha. Luego de su retiro, se dedicó a otra vez al servicio público, sus negocios y a su autoeducación.
El 20 de abril de 1912 contrajo matrimonio con la señorita Isabel Icaza Marín. En 1914 nació su primera hija, Isabel Estrada Icaza, luego en 1915 María Del Pilar Estrada Icaza, en 1916 Emilio Estrada Icaza (empresario, arqueólogo y quien fuera alcalde de Guayaquil en 1956), en 1917 Julio Estrada Icaza (reconocido historiador de Guayaqui), en 1919 José Estrada Icaza (industrial), Luis Estrada Icaza (industrial y piloto de aviación), Ernesto Estrada Icaza (empresario y desarrollador inmobiliario) y Leonor Estrada Icaza.
El período entre 1912 y 1920 fue de formación de su familia. En ese período nacieron 5 de sus 8 hijos y él avanzó su autoeducación en el campo de la economía y las finanzas. En 1917 fue designado como Interventor de Hacienda del Guayas. Para 1919 ya había escrito ensayos sobre temas financieros, lo que llamó la atención de algunos comerciantes y banqueros locales. Su vida tomó un giro cuando el directorio de la caja de ahorros La Previsora lo designó su gerente general. Desde entonces hasta el día de su muerte, estuvo ligado al negocio bancario.
Al poco tiempo de posesionado como gerente de La Previsora, la pequeña caja de ahorros, que era insignificante si se la comparaba con los bancos poderosos como el Banco Comercial y Agrícola de Guayaquil, el Banco del Ecuador y el Banco de Crédito Hipotecario, comenzó un crecimiento inusitado debido a las ideas innovadoras del joven gerente y el equipo de directores y ejecutivos dinámicos que formó alrededor de él. En pocos años los banqueros establecidos, como Francisco Urbina y Jado ya lo consideraban como uno de ellos y entró a formar parte de la toma de decisiones económicas y políticas.
Posteriormente con la abolición de la Ley de Moratoria en 1914 y la crisis económica internacional fruto de la Primera Guerra Mundial, Estrada empezó a defender a la banca de los ataques continuos que existían y que culpaban a la abolición de la Ley del aumento de la inflación. Por esta razón escribiría Moneda y Bancos en el Ecuador, donde explicaría en detalle la situación económica y las causas generalizadas de la inflación.
Estrada defendió la gestión del Banco Comercial y Agrícola liderado por Francisco Urbina Jado, argumentando que es técnicamente falso que el país sufriera de inflación antes de 1914. Al basarse en el patrón oro estricto, cualquier exceso de emisión habría devaluado la moneda de inmediato; sin embargo, el sucre se mantuvo completamente estable durante 16 años (desde 1989 cuando inicia la convertibilidad hasta 1914 cuando termina por la Ley de Moratoria). Estrada señala que, lejos de perjudicar al país, el sistema bancario demostró una enorme solidez al financiar por su cuenta grandes crisis nacionales, como la reconstrucción del Gran Incendio de Guayaquil, el conflicto bélico de 1910 con el Perú y las obligaciones de la deuda externa derivadas de la construcción del ferrocarril. Asimismo, Estrada afirmaba que la verdadera causa de la Ley de Moratoria de 1914, la cual suspendió la convertibilidad del billete a oro físico, se debía a factores externos. Lejos de ser un mecanismo corrupto para encubrir abusos bancarios locales como sostenían sus críticos, Estrada demostró que fue una medida de emergencia geopolítica adoptada simultáneamente por casi todas las naciones del mundo debido al estallido de la Primera Guerra Mundial. Además, Estrada desmitificó las causas de la Revolución Juliana de 1925, afirmando que no nació de una crisis económica real, sino de una venganza político-financiera personal de Luis Napoleón Dillon quien intentó emitir sus propios billetes privados sin respaldo (lo que sí habría causado inflación), pero Urbina Jado y el Gobierno le frenaron el negocio. En represalia, Dillon promovió el golpe de Estado utilizando el combate a la inflación y el castigo a la banca guayaquileña como una falsa bandera ideológica, persiguiendo y destruyendo precisamente el sistema que le había impedido cometer un abuso financiero.
Sin embargo, ante la inminencia de las reformas, su principal aporte teórico y político fue proponer la creación de una "Caja Central de Emisión y Conversión" que funcionaba a manera de una currency board y limitaba el poder de un Banco Central en su política monetaria a la unificación de la unidad de cuenta y garantizar el respaldo en oro. Estrada abogaba por una centralización de la emisión que dotara al país de una unidad monetaria segura, coordinada con la realidad económica del Ecuador y sobretodo que sea independiente del poder político para de esta manera superar la inestabilidad del sistema financiero que afectaba el país desde 1914.Además, Estrada se encargó de convencer a los principales comerciantes y banqueros de la costa sobre la necesidad de contratar la asesoría norteamericana para sanear la economía, lo que se tradujo en una petición formal enviada al presidente Córdova semanas antes del golpe juliano. Este esfuerzo conjunto sentó las bases para que, posteriormente bajo el gobierno de Isidro Ayora, el Banco Central pudiera finalmente entrar en funcionamiento.Esto sin embargo no fue apoyado por los representantes liberales, entre ellos el más destacado sería José Peralta Serrano quien consideraba a la Misión Kemmerer como una muestra más del imperialismo norteamericano y escribiría en su contra en su afamado ensayo "La esclavitud de América Latina".

En 1934 su posición como banquero de prestigio y reconocido economista era sólida y respetada. Cuando José María Velasco Ibarra fue elegido Presidente de la República, lo nombró Ministro de Hacienda, con el fin de que reorganice las finanzas públicas. Para el efecto presentó un plan económico que fue inmediatamente denominado el "Plan Estrada". Pero este plan era demasiado innovador para la posición conservadora nacional, especialmente de la Sierra, y el plan fue objetado por el Congreso. El autor, en actitud digna, renunció a su cargo, pues si no podría poner en práctica sus ideas no tenía objeto que ejerciera el Ministerio, pues no podría hacer lo que él sabía que era necesario para cambiar el destino económico del país.
Luego de ese breve período de retorno al servicio público, regresó a sus actividades privadas, en las cuales se mantuvo hasta que, en 1936, aceptó hacerse cargo de organizar la Brigada de Guardias Nacionales, cuerpo militar integrado totalmente por voluntarios, en vista de la amenaza que representaba el Perú. Como Coronel en Jefe de las guardias las organizó para enfrentar una eventual agresión peruana. En 1939 entregó el mando de la Brigada y retornó a sus actividades privadas hasta 1944, en que fue designado por el presidente José María Velasco Ibarra como Presidente del Concejo Cantonal de Guayaquil, cargo que aceptó y ejerció por un breve período mientras el país salía de la convulsión de la revolución velasquista y la reciente invasión peruana.

Después de ejercer la presidencia del Concejo Cantonal de Guayaquil dejó su servicio público nuevamente a un lado para regresar a sus actividades privadas y así se mantuvo hasta su prematura muerte por cáncer de páncreas, ocurrida en Guayaquil, el 21 de febrero de 1954.
Su fallecimiento fue muy sentido en el país, pues aun desde sus actividades privadas se mantuvo al servicio de su patria a través de la publicación de varios libros sobre economía, finanzas, así como temas militares, y de su columna periodística denominada "Procurando hacer país" o sus artículos "Intereses vitales del país". Sus hijos Julio Estrada Icaza y Emilio Estrada Icaza continuaron su legado haciendo aportes en la historia y arqueología de Ecuador en la segunda mitad del siglo XX.
En primer lugar, Estrada Sciacaluga criticó la política de los gobiernos ecuatorianos respecto a la cancelación de la deuda externa inglesa ya que el Estado cometía el error de priorizar el financiamiento de "pequeñas obras provinciales" en lugar de destinar nuevos impuestos a recuperar la confianza externa. Aseguraba que, si se liberara el crédito nacional, Ecuador podría obtener grandes empréstitos garantizados con esas mismas rentas para ejecutar las obras de manera más rápida y a un menor costo. Respecto al destino del préstamo proyectado de 13 millones de dólares, Estrada proponía usar 7 millones para saldar la deuda que las empresas comerciales locales tenían con proveedores y bancos extranjeros con el fin de proteger los 10 millones de sucres en reservas de oro que estaban resguardados en las bóvedas de los bancos de Guayaquil y Quito, permitiendo que funcionaran como el respaldo de un sistema monetario y emisor sano. Los 6 millones de dólares restantes se aplicarían a cancelar la deuda pública, operación que se complementaría con una devaluación de la moneda nacional a una paridad de 3 sucres por dólar, un nivel muy cercano a las cotizaciones reales del mercado libre de la época.
Víctor Emilio Estrada fue un defensor de la estabilidad monetaria a través del patrón oro y un crítico de la inconvertibilidad, que se implementó a través de la "Ley de Moratoria". Argumentaba que el patrón oro era importante para garantizar la confianza en el sucre y facilitar el comercio internacional. Su postura criticaba la falta de disciplina financiera que permitía una emisión monetaria inorgánica e irresponsable que perjudicaba la economía nacional. Su postura decía:
Asistimos a un espectáculo curioso: clamamos por falta de circulante i pedimos simultáneamente que se derogue la moratoria, es decir, menor circulante. ¿Cómo nos entendemos?. El valor de la moneda no es el producto de un acto de legislación, sino reflejo exactísimo del estado próspero o atrasado en el intercambio de la producción de las naciones. La moneda no fija el tipo de cambio: el cambio fija el valor de la moneda.Víctor Emilio Estrada sobre la Ley de Moratoria
Estrada demostró con análisis técnicos y estudios comparativos que la inflación se debió no de manera exclusiva a la ley de Moratoria sino más bien a los desajustes del comercio mundial tras la Primera Guerra Mundial y a la mala gestión de los bancos locales bajo la protección de esa normativa. Durante su tiempo en la Comisión de Incautación de Giros, intentó, aunque con dificultades, imponer controles para estabilizar la moneda frente al dólar.
Además, Víctor Emilio Estrada fue uno de los analistas ecuatorianos que percibió, a principios del siglo XX, la crisis del Patrón Oro británico causado por las guerras mundiales y el inminente cambio económico en la arquitectura internacional. Estrada argumentaba que la Primera Guerra Mundial no benefició a Ecuador como al resto de la región, sino que dejó al país en una posición de extrema vulnerabilidad ante los cambios estructurales. Para Estrada, la profunda crisis económica local entre 1926 y 1931 fue el resultado de una destructiva combinación entre el escenario internacional y la gestión doméstica. Criticó severamente las políticas hacendatarias internas de la época, afirmando que habían "descuartizado" la economía nacional y vuelto inviable la estabilización monetaria; de este modo, los factores externos adversos de la crisis mundial funcionaron simplemente como el "golpe de gracia" para una estructura previamente debilitada por sus propios gobernantes.
A pesar de su defensa del patrón oro, después de la inconvertibilidad y los cambios en el comercio internacional, Estrada consideró la creación de una Caja Central (similar a un Currency Board) como una solución para estabilizar el sistema financiero de Ecuador. La propuesta de Caja Central nació como una alternativa a la creación de un Banco Central y se caracterizó por ser una institución estrictamente técnica y de custodia, cuyo único rol fuera emitir una moneda unificada y garantizar su respaldo físico en oro. A diferencia de un banco central tradicional, esta Caja tendría una función pasiva: no otorgaría créditos, no haría descuentos de letras ni competiría con la banca comercial, manteniéndose completamente blindada del poder político para evitar que el gobierno imprimiera billetes para financiar sus déficits. A pesar de su rigurosidad técnica, el proyecto de Estrada no prosperó debido a la intensa polarización política del Ecuador de los años 20 y al rechazo del gobierno de la Revolución Juliana (liderado económicamente por Luis Napoleón Dillon), que veía con desconfianza las propuestas provenientes del sector financiero guayaquileño. Finalmente, la disputa se zanjó con la llegada de la Misión Kemmerer en 1926, la cual impuso un modelo estandarizado norteamericano que liquidó las opciones intermedias, dando paso a la fundación definitiva del Banco Central del Ecuador en 1927 como un organismo con plenas funciones activas y de regulación crediticia.
Después de la creación de esta institución, Estrada se convirtió en un opositor y crítico de la gestión concreta del mismo. Por esta razón tuvo desacuerdos con Neptalí Bonifaz o las juntas de turno ya que consideraba que el Banco Central se había convertido en un foco de "errores e informaciones tendenciosas" y medidas "absurdas". Cuando el Banco Central operaba bajo lógicas políticas, caprichos de gobiernos de turno o falta de rigor, él respondía con folletos, cartas abiertas y artículos periodísticos.
El libro El problema vital del Ecuador es donde expone sus ideas sobre teoría fiscal aplicadas a la realidad de Ecuador. En esta obra, el autor presenta un diagnóstico de la fragilidad de las finanzas estatales de la época, listando la cantidad de impuestos que existían, las bases imponibles utilizadas, la verdadera incidencia del tributo y plantea reformas puntuales. Además hace un análisis del gasto público en Ecuador proponiendo una mayor responsabilidad y efectividad en su desarrollo. El autor argumenta que el presupuesto del Estado no debe tratarse como un documento flexible o discrecional sujeto a intereses políticos.

Es la obra más importante de Victor Emilio Estrada. Fue publicado por la Corporación Editora Nacional en 1982 con un prólogo por su hijo Julio Estrada Icaza donde habla sobre la relevancia del libro, el contexto histórico de los bancos en las primeras tres décadas del siglo XX, la polémica por la ley de moratoria que habría ocupado a su padre y destinó algunos artículos y en resumen, el diagnóstico de los problemas financieros que vivió Ecuador en una época de transición cuando el comercio internacional colapsaba en medio de las guerras mundiales, los problemas inflacionarios que causó eso en ese país y las alternativas de estabilización que se manejaron en ese contexto, entre ellas el establecimiento de un Banco Central. En resumen:
Además del diagnóstico económico, su libro toma en cuenta a muchos economistas del siglo XIX: Ricardo, Malthus, George, Schmoller, y Courcelle-Seneuil, como también del siglo XX: Fisher, Keynes, Kemmerer, Cassel, entre otros.
La leyenda sobre el supuesto pacto con el diablo de Víctor Emilio Estrada constituye un mito urbano que forma parte del folclore de Guayaquil. Según la tradición oral, el meteórico ascenso financiero y político de Estrada, no fue fruto exclusivo de su gestión empresarial en el Banco La Previsora, sino el resultado de un trato espiritual. Según la tradición oral, al morir, el diablo vendría a cobrar su parte, y por ello se dice que su espíritu aún recorre el cementerio vestido con su elegante traje de gala y sombrero de copa, apareciéndose a los transeúntes.
El Museo Víctor Emilio Estrada fue una institución privada de investigación arqueológica, establecida en Guayaquil durante la década de 1950 por su hijo Emilio Estrada Icaza. Impulsó el estudio científico de las culturas precolombinas de la costa ecuatoriana, y se sistematizaron hallazgos clave, destacando especialmente el reconocimiento de la cultura Valdivia como una de las civilizaciones más antiguas del continente americano. Como parte de la institución se realizaron publicaciones regulares sobre los descubrimientos arqueológicos que se desarrollaron durante el siglo XX.Cabe recalcar el interés de Víctor Emilio Estrada en la historia y arqueología, que incluía dentro de sus escritos como es el caso del primer capítulo del libro "El Problema Vital del Ecuador" en el volumen donde habla sobre la Hacienda Pública y empieza su análisis enfocándose en la economía en el periodo incaico.
Victor Emilio Estrada escribió artículos y libros de temas económicos y de estrategia militar, dentro de los que se encuentran ordenados cronológicamente: