
Las Zonas de Paz fue la denominación informal que recibió un programa de seguridad ciudadana en Venezuela, enmarcado dentro del Movimiento por la Paz y la Vida creado en 2013 por el gobierno nacional. El proyecto planteaba la delimitación de perímetros urbanos y rurales donde las fuerzas de seguridad del Estado pactaban no realizar operativos policiales de incursión ni portar armas a cambio de que los grupos delictivos locales entregaran sus armas y se reintegraran a la vida laboral e institucional.
Diversos periodistas especializados en la fuente de sucesos, analistas de seguridad y organizaciones no gubernamentales señalaron que la medida derivó en la consolidación de megabandas criminales. Al contar con un perímetro con restricción de patrullaje policial, los grupos delictivos utilizaron estos territorios para expandir sus operaciones de extorsión, secuestro, tráfico de drogas y homicidios, amparados en la impunidad territorial.
En julio de 2021, tras intensos enfrentamientos armados en el suroeste de Caracas (principalmente en la Cota 905), el gobierno venezolano desplegó la Operación Gran Cacique Indio Guaicaipuro, una intervención militar y policial que tomó el control de los sectores donde operaban estas organizaciones, poniendo fin de manera implícita a la política de no incursión en dichas localidades.
La Cota 905 (sector ubicado en el suroeste de Caracas) ha sido históricamente una de las zonas con mayor presencia de organizaciones delictivas. Durante el gobierno de Nicolás Maduro, el sector fue objeto de intervenciones enmarcadas en la Operación Liberación del Pueblo (OLP) e incursiones de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES). Solo en 2017 se contabilizaron 25 operativos de las FAES en la localidad, aunque las tasas de criminalidad en los barrios aledaños no mostraron reducciones sostenidas.
En agosto de 2017, tras reuniones entre voceros comunales, dirigentes locales y autoridades gubernamentales como Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Antonio Álvarez, se acordó la suspensión de los patrullajes e incursiones policiales permanentes. A cambio, los líderes de las bandas locales se comprometieron a cesar los ataques contra funcionarios de seguridad y suspender delitos de alto impacto como el secuestro y la extorsión. El 25 de agosto de 2017, la Cota 905 fue declarada informalmente como «Zona de Paz». Sin embargo, a pocas semanas de firmado el compromiso, se registraron nuevos hechos violentos e incidentes delictivos en la zona, incluyendo el homicidio de un deportista local y el secuestro de allegados a personal diplomático y militar.
En julio de 2021, la Cota 905 y parroquias adyacentes fueron escenario de intensos enfrentamientos armados durante tres días consecutivos entre comisiones policiales y la megabanda liderada por Carlos Luis Revete (alias «el Koki»), Carlos Calderón Martínez (alias «el Vampi») y Garbis Ochoa Ruíz (alias «el Galvis»). Los tiroteos provocaron el confinamiento de la población local, daños materiales y el desplazamiento forzado de familias de la zona. Las confrontaciones dejaron un saldo oficial de más de una docena de personas fallecidas —entre civiles, policías y presuntos delincuentes— y decenas de heridos.
El despliegue de la Operación Gran Cacique Indio Guaicaipuro permitió a los cuerpos de seguridad retomar el control territorial del sector. Tras el operativo, los líderes de la organización delictiva se dieron a la fuga; posteriormente, en febrero de 2022, alias «el Koki» fue localizado y abatido por las fuerzas policiales en el estado Aragua.