| Brehon Brithem (irlandés antiguo) Breitheamh (irlandés moderno) | ||
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| Cargo desaparecido | ||
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| El castillo de Redwood, vinculado con una escuela jurídica de los Mac Aodhagáin. | ||
| Ámbito | Irlanda gaélica | |
| Creación | Alta Edad Media | |
| Supresión | Siglo XVII | |
Brehon es la forma anglicada del término irlandés brithem —en irlandés moderno, breitheamh—, que designaba a un jurista, juez o árbitro profesional dentro del derecho irlandés antiguo. Su plural en irlandés antiguo era brithemain.
Los brehons eran especialistas encargados de conocer, interpretar y aplicar el Fénechas, la tradición jurídica de la sociedad gaélica. Aunque habitualmente se los describe como jueces, su función no coincidía exactamente con la de un magistrado de un Estado moderno: podían actuar como asesores jurídicos, árbitros y expertos encargados de determinar la norma aplicable, la responsabilidad de las partes y la compensación correspondiente.
Durante la Baja Edad Media y comienzos de la Edad Moderna, la profesión estuvo vinculada a familias hereditarias de juristas que mantenían escuelas, copiaban manuscritos y formaban a nuevos especialistas.
La palabra inglesa brehon procede de una forma adaptada del irlandés brithem, «juez» o «jurista». En irlandés medio y moderno se desarrolló la forma breitheamh.
La expresión inglesa Brehon law se popularizó para designar el derecho tradicional irlandés, pero los textos medievales emplean términos como Fénechas, «derecho de los Féni», para referirse a la tradición jurídica nativa.
En castellano se usa habitualmente brehon, como préstamo histórico difundido a través del inglés. También puede emplearse brithem al reproducir específicamente el término del irlandés antiguo.
El brithem debía conocer los tratados jurídicos, las categorías sociales, las reglas de procedimiento, los sistemas de compensación y las fórmulas utilizadas en contratos, garantías y litigios.
Entre sus funciones podían encontrarse:
No formaban una judicatura pública centralizada comparable a la de un Estado contemporáneo. Algunos juristas estaban vinculados a la corte de un rey o señor, mientras que otros podían prestar servicios a diferentes clientes.
La ejecución de las resoluciones dependía en buena medida de las partes, de sus grupos de parentesco, de sus señores y de los distintos tipos de garantes reconocidos por el derecho.
Los juristas constituían una clase profesional diferenciada dentro de la sociedad gaélica. Su posición dependía de su formación, competencia y conocimiento de las distintas fuentes del derecho.
Los tratados de categorías sociales sitúan al jurista por debajo de los rangos más elevados de reyes, obispos y poetas, pero por encima de buena parte de los hombres libres ordinarios. Algunos textos distinguían varios grados de juristas según su preparación y capacidad profesional.
El precio de honor de un brithem variaba conforme a su categoría. Este valor incidía en su capacidad para intervenir como testigo, garante o parte cualificada en determinadas relaciones jurídicas.
Los juristas vinculados a una corte podían recibir tierras, ganado, manutención u otras formas de remuneración. En la Irlanda bajomedieval, numerosas familias dependían del patrocinio de dinastías gaélicas y gaelicizadas.
La profesión exigía una formación prolongada y especializada. Los futuros juristas estudiaban el vocabulario jurídico arcaico, los tratados del Senchas Már y de otras colecciones, las reglas sobre contratos, garantías, parentesco, categorías sociales, lesiones, homicidio y procedimiento.
La enseñanza se apoyaba en manuscritos, glosas, comentarios y transmisión oral. Muchos textos estaban escritos en un lenguaje arcaico y técnico que ya requería explicación durante la Edad Media.
Las tríadas, tétradas, héptadas, máximas y diálogos servían para ordenar y memorizar el conocimiento jurídico. Parte del material se expresaba también mediante poesía o mediante el estilo arcaico denominado rosc o roscad.
Algunos textos presentan al jurista plenamente cualificado como conocedor del derecho tradicional, la poesía y el derecho canónico. Esta combinación refleja la proximidad entre las diferentes profesiones eruditas de la Irlanda medieval.
El brithem podía responder por una resolución falsa, negligente o jurídicamente incorrecta. Una sentencia injusta podía ocasionarle la pérdida de parte de su precio de honor y la obligación de indemnizar el perjuicio causado.
La idea de que una decisión falsa perjudicaba tanto al litigante como al propio juez aparece en numerosos textos y relatos jurídicos. La actuación correcta del jurista estaba relacionada con los conceptos de verdad, justicia y orden jurídico.
El Gúbretha Caratniad presenta aparentes resoluciones erróneas que, tras ser cuestionadas, se revelan como excepciones válidas a las reglas generales.
El Anfuigell examina supuestos en los que el juicio resulta difícil o imposible, mientras que el Recholl Breth trata casos en los que la responsabilidad jurídica no es inmediatamente evidente.
Estos textos se han interpretado como materiales destinados a una enseñanza jurídica avanzada, centrada en las excepciones y en los límites de las reglas generales.: 124
Los reyes podían participar en la resolución de litigios, pero recurrían al asesoramiento de juristas profesionales. La distribución exacta de funciones entre rey y juez no fue uniforme y continúa siendo objeto de debate historiográfico.
El Gúbretha Caratniad representa esta relación mediante un diálogo entre el legendario rey Conn Cétchathach y su juez Caratnia. En cada caso, el jurista comunica una resolución, Conn la cuestiona y Caratnia explica la excepción jurídica que la justifica.
Algunos investigadores han interpretado este diálogo como reflejo de un rey que pronunciaba las decisiones asesorado por profesionales. Otros lo consideran principalmente un artificio didáctico concebido para la enseñanza.: 127–129
Los reyes no estaban completamente por encima del derecho. Los tratados les atribuían obligaciones particulares y contemplaban procedimientos para exigir responsabilidad por sus actos, aunque su poder hacía más difícil ejecutar directamente una decisión contra ellos.
Los brithemain pertenecían a una cultura profesional erudita en la que también participaban los fili, poetas cultos, y los senchaid, conocedores de la historia, el parentesco y las tradiciones.
Las funciones podían solaparse. Los poetas necesitaban conocimientos genealógicos y jurídicos; los historiadores conservaban datos relevantes para la propiedad y la legitimidad; y los juristas debían dominar el lenguaje técnico y poético de los tratados.
Algunos de los juristas más destacados de finales de la Edad Media fueron también poetas cualificados, y la poesía formaba parte del programa educativo de determinadas escuelas jurídicas.
Sin embargo, jurista, poeta y genealogista no eran necesariamente la misma profesión. Tampoco puede demostrarse que los brehons fueran sucesores institucionales directos de los druidas.
Durante la Baja Edad Media y el XVI, la enseñanza del derecho irlandés antiguo estuvo vinculada a familias profesionales hereditarias. Estas mantenían escuelas en las que se estudiaban, copiaban y comentaban los antiguos tratados jurídicos, y proporcionaban asesores a los reyes y señores de la Irlanda gaélica.
Entre las principales familias de juristas se encontraban:
Los Mac Aodhagáin mantuvieron diversos centros de enseñanza y estuvieron al servicio de varias dinastías gaélicas. El castillo de Redwood, en el condado de Tipperary, fue ocupado por miembros de este linaje y quedó asociado con su actividad jurídica y docente.
Los Mac Fhlannchadha ejercieron como juristas hereditarios en Thomond y estuvieron vinculados a los Uí Briain. Uno de sus principales centros se encontraba en Tradraighe, en el actual condado de Clare.
La escuela de Cahermacnaghten, situada en el Burren, también en el condado de Clare, estuvo vinculada a los O'Davoren y fue uno de los centros mejor conocidos de la enseñanza jurídica gaélica tardomedieval.

Los juristas profesionales desempeñaron un papel esencial en la conservación de los tratados. Copiaron textos, añadieron glosas y elaboraron comentarios para explicar vocablos, instituciones y reglas cuyo significado se había vuelto oscuro.
Las versiones conservadas de muchos tratados jurídicos contienen diferentes capas lingüísticas y exegéticas. El núcleo en irlandés antiguo aparece con frecuencia acompañado por glosas y comentarios en irlandés medio o moderno temprano.
Uno de los instrumentos empleados por las escuelas fue el Glosario de O'Davoren, compilado en el siglo XVI. La obra define 1618 términos difíciles y conserva numerosas citas de textos jurídicos, algunos perdidos o transmitidos de manera fragmentaria.
Gracias a estas citas, los filólogos han podido corregir versiones defectuosas y reconstruir parcialmente textos que no se conservan completos.: 240–241
A finales de la Edad Media, el oficio tendió a transmitirse dentro de determinadas familias. La pertenencia al linaje no bastaba por sí sola para ejercer: el jurista debía completar una formación especializada y demostrar competencia.
Las familias jurídicas establecían relaciones de patronazgo con reyes y señores. A cambio de tierras, protección y manutención, prestaban asesoramiento, formaban estudiantes y conservaban bibliotecas manuscritas.
La continuidad familiar favoreció el desarrollo de tradiciones textuales y docentes propias. También explica algunas diferencias entre recensiones y comentarios producidos en distintas escuelas.
Los textos narrativos y pseudohistóricos mencionan ocasionalmente a mujeres dotadas de autoridad jurídica. La más conocida es Bríg Brigaid, quien aparece en una narración corrigiendo una decisión parcial atribuida a Sencha mac Ailella.
El relato no demuestra que las mujeres ejercieran habitualmente como juristas profesionales y no permite reconstruir una biografía histórica de Bríg. Sí muestra que la literatura jurídica podía representar a una mujer como conocedora del derecho y capaz de corregir una sentencia.
La sociedad descrita por los tratados era predominantemente patriarcal y la capacidad jurídica de las mujeres variaba en función de su rango, patrimonio y situación familiar.
Tras la invasión anglonormanda de Irlanda iniciada en 1169, los juristas gaélicos coexistieron con los jueces y tribunales del derecho común de Inglaterra. En las regiones bajo dominio gaélico, el derecho tradicional continuó utilizándose, y algunas familias de ascendencia anglonormanda adoptaron también prácticas irlandesas.
Los Estatutos de Kilkenny de 1366 intentaron restringir el uso de las costumbres gaélicas entre la población inglesa de Irlanda, pero la actividad de los juristas y sus escuelas continuó durante los siglos XV y XVI.
La conquista Tudor de Irlanda, la expansión de los tribunales reales y la derrota de las principales dinastías gaélicas debilitaron las estructuras políticas que sostenían a los brehons.
La Guerra de los Nueve Años, la Fuga de los Condes de 1607 y las posteriores plantaciones privaron a numerosas familias eruditas del patronazgo del que dependían.
Durante el siglo XVII, el derecho común inglés se convirtió en el sistema oficial dominante y las escuelas jurídicas hereditarias desaparecieron progresivamente. Algunos miembros de estas familias siguieron copiando manuscritos y conservando conocimientos históricos y jurídicos, pero el oficio dejó de funcionar como institución autónoma.
En 1852 se creó la Comisión de las Leyes Brehon para transcribir y traducir los manuscritos jurídicos. Sus trabajos dieron lugar a los seis volúmenes de Ancient Laws of Ireland, publicados entre 1865 y 1901.
Aunque aquella publicación hizo accesible una gran cantidad de material, sus ediciones y traducciones fueron posteriormente criticadas por mezclar textos de distintas épocas y por interpretar incorrectamente numerosos términos.
En 1978, D. A. Binchy publicó el Corpus Iuris Hibernici, una edición diplomática en seis volúmenes de la mayor parte de los textos jurídicos seculares conservados.
Los trabajos de Fergus Kelly, Liam Breatnach, T. M. Charles-Edwards, Robin Chapman Stacey y otros especialistas han permitido estudiar con mayor precisión la formación, la categoría y las funciones de los juristas irlandeses.