| Futuro Sistema Aéreo de Combate Future Combat Air System (FCAS) | ||
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Maqueta del NGF y un operador remoto en el Salón de la Aeronáutica de París de 2019.
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| Tipo | Sistema de sistemas de combate | |
| Fabricante |
Airbus (coordinador) Indra Sistemas (coordinador) Dassault Aviación (coordinador) | |
| Introducido | 2040 (estimado) | |
| Estado | cancelado | |
| Usuario principal |
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| N.º construidos | 0 | |
| Coste del programa | ver Costes | |
| Coste unitario | ver Costes | |
| Caza de Nueva Generación New Generation Fighter (NGF) | ||
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Maqueta del caza de nueva generación (NGF con siglas en inglés) en el Salón Aeronáutico de París 2019.
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| Tipo |
Caza de sexta generación Caza polivalente | |
| Fabricante |
Airbus (coordinador) Indra Sistemas (coordinador) Dassault Aviación (coordinador) Thales Group | |
| Primer vuelo | 2029 (estimado) | |
| Introducido | 2040 (estimado) | |
| Estado | Cancelado el 8 de junio de 2026 | |
| Usuario principal |
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| N.º construidos | 0 | |
El Futuro Sistema Aéreo de Combate o FCAS (siglas del inglés: Future Combat Air System) fue un sistema de sistemas de combate paneuropeo en desarrollo por Airbus D&S, Thales Group, Indra Sistemas y Dassault Aviation. El FCAS constaba de un Sistema de Armas de Próxima Generación (en inglés, Next-Generation Weapon System, NGWS) así como otros elementos aéreos en el futuro espacio de batalla operacional. Los componentes del NGWS serían vehículos operadores remotos (enjambres de drones) así como el Caza de Nueva Generación (en inglés, New Generation Fighter, NGF), un caza de sexta generación que alrededor de los años 2035–2040 reemplazarían a los Rafale de Francia y los Eurofighter Typhoon de Alemania y de España.
Se esperaba un vuelo de prueba alrededor del año 2027 y entrada en servicio alrededor del año 2040. Pero tras una fuerte desavenencia entre los fabricantes Dassault (francés) y Airbus (alemán) que estuvo a punto de dar al traste con el proyecto, lograron reconducirlo y se estimaba que el primer vuelo fuese en 2029.
En junio de 2026, Alemania y Francia cancelaron el proyecto.
Dassault será el contratista principal para el NGF, mientras Airbus Defence and Space dirigirá el desarrollo de vehículos operadores remotos acompañantes y la nube de combate de apoyo para todo el sistema. Contará con una única variante, que será embarcable y volará desde el futuro portaviones de la armada francesa. Safran Motores será el contratista principal para la motor del caza de nueva generación, liderando en diseño de motor e integración, mientras MTU Aero Motores, como socio principal para la primera fase de investigación y tecnología, liderará en servicios de motor.
Cada país ha designado un coordinador industrial nacional, Airbus Defence and Space para Alemania, Indra para España y Dassault Aviation para Francia.
En el año 2017 Alemania y España solicitaron a Airbus Defence and Space que elaborase una propuesta para un sistema de combate nuevo bajo el nombre Future Combat Air System (FCAS).
En 2018 en la Exhibición Aeroespacial Internacional de Berlín, Dassault y Airbus Defence and Space anunciaron un acuerdo para cooperar en el desarrollo del FCAS.
En diciembre de 2018, el Ministerio de Defensa Alemán dio la bienvenida a la expresión de interés de España en el programa.
En junio de 2019 España se unió el programa.
En diciembre de 2019 Safran y MTU Aero acordaron la creación de una empresa conjunta 50/50 que se constituirá al final del año 2021 para gestionar el desarrollo, producción, y actividades de soporte posventa del motor del NGF.
El 12 de febrero de 2020, la primera fase (1A) del programa de investigación y desarrollo fue aprobada por el comité de presupuesto de parlamento alemán. Realizó la distribución industrial los primeros cinco subprogramas.
En el año 2020 Airbus lanzó una fase de colaboración piloto con startups y PYMEs alemanas.
En verano del año 2021, cuando estaba previsto el inicio de la fase 1B, surgió un conflicto entre Dassault y Airbus, ya que la primera rechazaba compartir la propiedad intelectual del software de vuelo. Alemania afirmaba que si no se compartía el know-how y la propiedad intelectual Alemania estaría subvencionando el desarrollo aeroespacial francés. Este conflicto que mantuvo el proyecto parado durante meses y estuvo a punto de poner fin al FCAS se resolvió en diciembre de 2022 con un acuerdo entre las compañías. Según este acuerdo se compartirá la propiedad de los trabajos realizados conjuntamente, pero no las tecnologías y el know-how de cada parte. Además se establece que Dassault será el contratista principal y arquitecto del avión.
El enfoque más político que empresarial del FCAS volvió a poner en riesgo su desarrollo en verano de 2025. En ese año volvieron a surgir conflictos entre los socios debido a las demandas de Dassault de tener un mayor control en el desarrollo del programa. Dassault, líder del consorcio, exigía hacerse cargo del 80% de las tareas de producción del avión, a pesar de que el acuerdo original establece un tercio para cada socio (Dassault, Airbus e Indra).
Dos de los requisitos operativos que generaron mayor división fueron la certificación para empleo de armas nucleares y la necesidad de que el FCAS pudiera operar desde portaviones. Francia mantiene un componente aéreo en su disuasión nuclear y opera un portaaviones nuclear con un ala embarcada de ala fija. Alemania no cuenta con ninguno de estos componentes ni planes tenerlos.
La fase 2, considerada el núcleo del desarrollo, estaba previsto que se iniciara a mediados de 2026 y concluyera en 2029. Francia y Alemania abandonaron el FCAS el 8 de junio de 2026, tras años de disputas entre Dassault Aviation y Airbus Defence and Space sobre el liderazgo, el reparto del trabajo y la propiedad intelectual. En el momento de la cancelación el proyecto avanzaba en su fase 2 hacia la construcción de demostradores tanto del caza de nueva generación (NGF) como de las plataformas aéreas no tripuladas (Remote Carriers) que debían acompañarlo. En el caso del NGF para lograr el desbloqueo desde Alemania se había planteado la posibilidad de desarrollar dos aviones distintos como posible salida a los desencuentros.
Alemania está explorando un programa nacional respaldado por la industria alemana. La cooperación con Suecia y España entraría en la ecuación.
El presidente y director ejecutivo de Dassault Aviation, Eric Trappier, declaró ante una comisión del Senado en julio de 2026 que la compañía seguía abierta a la cooperación, siempre que se acordaran las reglas desde el principio y no se excluyera a un socio no europeo. Días más tarde Trappier afirmó que apoyaba dicho acuerdo, pero que la decisión final correspondía al Estado francés. Dassault indicó que se estaban llevando a cabo conversaciones con el gobierno francés sobre un prototipo para un futuro avión de combate, ya fuera a nivel nacional o mediante cooperación.
El futuro para Dassault podría ser un programa FCAS franco-indio, ya que ofrecería beneficios a ambos países. India olvidaría su atasco con el programa AMCA y obtendría acceso a un proyecto de 6ª generación que responda a sus necesidades de avión embarcado en portaaviones y certificado para empleo dearmamento nuclear. Se resolvería el problema de quedarse rezagada con respecto a China si continúa el retraso del AMCA. Francia podría compensar parte del problema financiero, recuperando capacidad industrial y volumen de pedidos potenciales perdidos con la salida de Alemania del FCAS.
La clave estará en si esta alianza sobreviviría a las negociaciones que hicieron fracasar el acuerdo trinacional, sobre todo con las discusiones en curso con India acerca del RAFALE y la transferencia de tecnología.
Dassault y Airbus, junto con sus socios MTU Aero Engines, Safran, MBDA y Thales, recibieron el contrato marco inicial el cual marca el inicio la fase demostrador. Empezó en febrero de 2020 y está previsto que cubra un periodo de 18 meses de investigación y desarrollo. Mientras asignó funciones a las diferentes empresas anteriormente mencionadas, España quedó fuera Esta fase abarcaba inicialmente 5 pilares:
En octubre del año 2020 se incorporaron contratistas españoles al proyecto y se añadieron los pilares de sensores y baja observabilidad para acomodar los socios españoles repartiéndose en 8 pilares tecnológicos. La inclusión de empresas españolas se vio condicionada por los acuerdos que ya habían realizado previamente las empresas alemanas y francesas.
Inicialmente estaba previsto que se iniciase en junio de 2021 y finalizase en 2024 pero el desacuerdo entre Dassault y Airbus provocó su retraso. Tiene por objetivo la creación de diferentes prototipos demostradores. El primer prototipo no llevará caja negra para evitar desvelar propiedad intelectual, al no alcanzarse un acuerdo en esta área. Se mantiene el mismo esquema industrial que ya quedó establecido para la Fase 1A:
Inicialmente estaba previsto que finalizase en 2027 pero el desacuerdo entre Dassault y Airbus provocó su retraso a 2029. Desarrollará procesos de maduración tecnológica y se construirá el demostrador tecnológico.
Se desarrollarán demostradores en vuelo.
En el año 2020 el senado francés publicó una estimación en la cual calculaba que el proyecto costará entre 50.000 y 80.000 millones de euros. La aportación económica de los 3 socios será igualitaria del 33%.
El coste de la fase 1B será de 3.500 millones de euros, repartidos por igual entre los 3 países socios.
En diciembre de 2022 se planificó gastar hasta 8000 millones de euros para su desarrollo antes de 2029, cuando debería de realizarse su primer vuelo.