| Melocactus levitestatus | ||
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| Estado de conservación | ||
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Preocupación menor (UICN) | ||
| Taxonomía | ||
| Reino: | Plantae | |
| Subreino: | Tracheobionta | |
| División: | Magnoliophyta | |
| Clase: | Magnoliopsida | |
| Subclase: | Caryophyllidae | |
| Orden: | Caryophyllales | |
| Familia: | Cactaceae | |
| Subfamilia: | Cactoideae | |
| Tribu: | Cereeae | |
| Género: | Melocactus | |
| Especie: |
M. levitestatus Buining & Brederoo, 1973 | |
Melocactus levitestatus es una especie de planta suculenta perteneciente al género Melocactus, dentro de la familia Cactaceae. Es endémica de Brasil, específicamente de los estados de Bahía, Tocantins, Goiás y Minas Gerais. Se caracteriza por su cefalio, una estructura apical cubierta de lana y espinas en la que se desarrollan las flores y los frutos.
Melocactus levitestatus es una especie de cactus de crecimiento solitario, con el tallo sin mucílago. El cuerpo varía de ligeramente deprimido o globoso a cilíndrico, mide de 15 a 30 cm de altura (raramente hasta 70) y de 14 a 30 cm de diámetro. La epidermis es de color verde grisáceo claro a verde oscuro, aunque en ocasiones presenta una tonalidad bastante glauca y los bordes de las costillas son rojizos. El tallo presenta de 9 a 12 costillas, ocasionalmente hasta 15, con bordes afilados, de hasta 5 cm de altura y 8 cm de anchura. Sobre ellas se disponen areolas de hasta 1,1 cm de longitud y 1 cm de anchura, al principio cubiertas de abundante lana de color crema y posteriormente casi desnudas, separadas entre sí de 3 a 4,2 cm. Cada areola presenta de 8 a 15 espinas de color rojizo pardusco, con matices grisáceos, que en ocasiones son ganchudas en los ejemplares jóvenes. Se distinguen de 1 a 6 espinas centrales, de 1,7 a 3,3 cm de longitud y de 1 a 2,5 mm de grosor, en su mayoría ascendentes; las inferiores se curvan hacia arriba o hacia abajo en dirección al ápice. También presenta de 7 a 10 espinas radiales, todas fuertemente recurvadas, de las cuales las tres inferiores miden de 2,1 a 3,3 cm de longitud y de 1,5 a 2 mm de grosor.

Tras completar el crecimiento vegetativo durante la etapa juvenil, las plantas adultas desarrollan en el ápice un cefalio, una estructura lanosa formada por numerosas areolas densamente dispuestas y cubierta de lana de color blanco cremoso y cerdas de color rojo brillante. El cefalio alcanza de 10 a 18 cm de altura y de 7 a 12 cm de anchura. Con la edad, no aumenta de circunferencia, sino que crece lentamente en altura de forma constante y permanece en la planta durante muchos años. Si el cefalio se desprende del ápice del tallo, pueden desarrollarse hijuelos vegetativos o nuevos cefalios jóvenes.

Las flores se desarrollan a partir de las areolas del cefalio. Son de color rojo o magenta intenso en el interior y rojas en el exterior, de 2 a 2,7 cm de longitud y de 0,6 a 0,9 cm de anchura. El pericarpelo mide 3,5 mm de longitud y 3 mm de grosor. La cámara nectarífera mide 4,5 mm de longitud y de 4 a 5,8 mm de anchura, mientras que el resto del tubo mide de 7 a 8,5 mm de longitud y de 3 a 5,5 mm de anchura. El perianto presenta aproximadamente 25 segmentos visibles desde arriba, cada uno de 2,5 a 4 mm de longitud y de 1,4 a 1,5 mm de anchura. Los segmentos están completamente extendidos o los internos permanecen más o menos erectos y forman un tubo alrededor de los lóbulos del estigma, que sobresalen. El estigma presenta de 4 a 6 lóbulos, de aproximadamente 0,8 mm de longitud, apenas exertos o claramente exertos por encima de los estambres.
Los frutos son completamente blancos, ligeramente rosados en el ápice o de color rosa pálido. Son cortamente claviformes y miden de 1,2 a 2,4 cm de longitud y de 0,7 a 1,2 cm de diámetro.
Las semillas miden de 1,35 a 1,75 mm de longitud y de 1,2 a 1,65 mm de anchura, y presentan células de la testa casi planas, lisas y más o menos isodiamétricas.
El área de distribución nativa de la especie se localiza en Brasil, en los estados de Bahía, Tocantins, Goiás y Minas Gerais.
Habita principalmente en el bioma tropical estacionalmente seco, a altitudes comprendidas entre los 450 y 780 m s. n. m. Crece en la mata calcárea, un tipo de bosque seco estacional asociado a afloramientos de roca caliza, donde se encuentra específicamente sobre formaciones de caliza Bambuí del Silúrico.
Melocactus levitestatus fue descrita por los botánicos neerlandeses Albert Frederik Hendrik Buining y Arnold J. Brederoo, y publicada por primera vez en la revista científica Cactus and Succulent Journal 44: 271 en 1973.
Actualmente se distinguen tres subespecies:
En la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, la especie está clasificada como de “Preocupación Menor (LC)”, que corresponde a un bajo riesgo de extinción en la actualidad. Esta clasificación se relaciona principalmente con su amplia distribución y su abundancia local, aunque algunas poblaciones pueden resultar escasas. La abundancia varía en función del tamaño de los afloramientos rocosos que ocupa.
La principal amenaza para la especie es la extracción de piedra caliza. Otras amenazas, de menor importancia, son la recolección para consumo humano, la agricultura y la ganadería.
La especie se cultiva principalmente como planta ornamental. Su cultivo requiere cierta experiencia y no resulta especialmente adecuado para principiantes. En condiciones favorables presenta un crecimiento relativamente rápido. Requiere un sustrato muy poroso y con buen drenaje. Su sistema radicular es débil y suele tolerar mal los trasplantes, por lo que puede necesitar bastante tiempo para recuperarse. Prefiere una exposición con mucha luz, aunque menor que la de los cactus propios de ambientes más áridos. La luz intensa puede favorecer la floración y la producción de espinas, aunque también puede provocar una coloración bronceada de la planta.

El riego requiere cierto cuidado. La especie no tolera periodos prolongados de sequía completa, pero el exceso de agua puede provocar la pudrición de las raíces. Por su origen tropical, necesita un aporte de agua relativamente abundante, aunque conviene dejar que el sustrato se seque antes de volver a regar. Durante el invierno tolera riegos ocasionales, aproximadamente una vez al mes. Durante el periodo de reposo conviene evitar la humedad ambiental elevada.
La fertilización puede resultar innecesaria si el sustrato contiene suficientes nutrientes. Si la planta no ha recibido un trasplante reciente, puede aplicarse fertilizante durante el verano. No se recomienda abonar durante los meses fríos y con poca luz, ya que un crecimiento excesivo en estas condiciones puede resultar perjudicial. La especie es sensible a las bajas temperaturas. Conviene mantenerla por encima de 8-12 °C, aunque puede soportar temperaturas de unos 4 °C durante periodos breves. Las exposiciones prolongadas al frío pueden causar daños graves o provocar la muerte de la planta. Un periodo de reposo con temperaturas de entre 12 y 20 °C favorece el cultivo.
Entre las principales plagas que pueden afectarla se encuentran la araña roja, las cochinillas harinosas, las moscas de la esciara y, con menor frecuencia, las cochinillas de escudo. Las cochinillas harinosas pueden aparecer tanto en la parte aérea como en las raíces. Las moscas de la esciara representan un problema especialmente para las plántulas, por lo que una capa de gravilla sobre el sustrato puede ayudar a reducir su presencia. Una buena ventilación y un sustrato mineral favorecen el mantenimiento de plantas sanas. La pudrición constituye un problema menor cuando la especie recibe un riego adecuado y una ventilación suficiente.
La propagación se realiza exclusivamente mediante semillas. Estas se siembran en un sustrato ligero, arenoso y poroso. Durante la germinación conviene mantener una humedad suficiente para evitar que las semillas se sequen, por ejemplo, mediante una cubierta de vidrio. La germinación presenta mejores resultados a temperaturas de entre 18 y 22 °C.
Además de su empleo como planta ornamental, la especie se recolecta localmente para elaborar caramelos.