| Plaza Botero | ||
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| Plaza de las Esculturas | ||
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Área de interés cultural y turístico distrital | ||
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Vista general de la Plaza Botero con sus esculturas monumentales en bronce | ||
| Ubicación | ||
| País |
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| Departamento |
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| Municipio | Medellín | |
| Comuna | 10 La Candelaria | |
| Localidad | Barrio La Candelaria | |
| Dirección | Calle 52 # 52-43 | |
| Coordenadas | 6°15′07″N 75°34′06″O / 6.251944, -75.568333 | |
| Características | ||
| Tipo |
Plaza pública Museo de esculturas al aire libre | |
| Parte de | Distrito Histórico de Medellín | |
| Estatus | Abierto (con regulaciones de seguridad perimetral) | |
| Estilo |
Urbanismo de renovación monumental Exposición de esculturas sin pedestales | |
| Altitud | 1 495 m s. n. m. | |
| Área | 7 000 m² | |
| Vías incidentes | Carrera 52 avenida Carabobo, calle 52 Calibío, carrera 51 Bolívar | |
| Colecciones | 23 esculturas monumentales de bronce donadas por el maestro Fernando Botero | |
| Especímenes destacados | Ceibas y guayacanes amarillos | |
| Horario | Abierto 24 horas (Con control de acceso regulado por la Policía Nacional) | |
| Transporte |
Sistema integrado de transporte público del centro Estación Parque Berrío (Metro de Medellín) (a 50 metros de distancia) | |
| Historia | ||
| Nombres previos | Plaza Botero, parque Botero, ciudad Botero | |
| Comitente |
Alcaldía de Medellín Gobernación de Antioquia | |
| Creación | 1999-2000 | |
| Arquitecto |
Planeación Distrital Empresa de Desarrollo Urbano | |
| Construcción | 2000-2001 | |
| Inauguración | 2002 | |
| Reforma |
2023 (Cerramiento y control perimetral) 2026 (Renovación de adoquines en la calle Calibío) | |
| Fecha denominación | 14 de octubre de 2000 | |
| Legislación |
Plan de Ordenamiento Territorial de Medellín Proyecto Ciudad Botero | |
| Administración |
Alcaldía de Medellín Alianza Distrito Histórico | |
| Mapas y planos | ||
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Ubicación en el mapa de Medellín (Centro) | ||
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La Plaza Botero es un espacio público al aire libre de aproximadamente 7 000 m², ubicada en el barrio La Candelaria de la comuna 10 La Candelaria, en el centro de Medellín. Está rodeada por el Museo de Antioquia y el Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe. Alberga 23 esculturas monumentales del artista colombiano Fernando Botero, donadas en el año 2000 como parte del proceso de renovación del museo, que fue inaugurado en su nueva sede el 14 de octubre de ese año. La plaza, inaugurada en 2001, se encuentra en una zona tradicional de la ciudad conocida como el «Barrio Viejo».
El origen de la Plaza Botero se remonta a la crisis que atravesaba el Museo de Antioquia a mediados de la década de 1990, cuando aún se llamaba Museo de Zea. La institución, que había recibido donaciones de Fernando Botero desde 1974, se debatía en medio de una profunda crisis. Nadie prestó atención a la continuidad de la oferta del artista, y pareció demasiado tarde cuando el propio Botero anunció su decisión de donar a Bogotá parte de su obra y su colección particular. La recién posesionada directora del museo, Pilar Velilla, realizó entonces una llamada telefónica al artista, quien confirmó que aún tenía disposición para donar a Medellín. Velilla le pidió que pusiera su oferta por escrito, y el 23 de mayo de 1997 llegó un fax con la caligrafía del artista. En la carta, Botero ofrecía una nueva sala de pintura, otra de escultura y una de dibujo, además de contribuir con un millón de dólares al presupuesto de construcción del nuevo edificio. En la carta, el artista señalaba: «Medellín necesita un gran museo que sea un atractivo más para la ciudad. Un sitio de fácil acceso, campestre, seguro, donde los jardines sean un atractivo más junto al arte. Un lugar de reposo y contemplación».
La gestión de Pilar Velilla, junto con el alcalde Juan Gómez Martínez y el sector privado representado por Tulio Gómez Tapias, permitió que el proyecto tomara forma. Se decidió trasladar el museo al antiguo palacio municipal, un edificio de estilo art déco diseñado por el arquitecto Nel Rodríguez, que había sido declarado bien de interés cultural de carácter nacional (Decreto N.º 1802 del 19 de octubre de 1995). La propuesta de Velilla de tumbar los edificios que estaban al frente del palacio municipal para crear un espacio público fue aprobada por el alcalde y el sector privado, aunque generó resistencia en la directora de Planeación Municipal y sorpresa en el arquitecto coordinador del proyecto.

El proyecto implicó la transformación urbanística del sector conocido como el «Barrio Viejo» de Medellín. Para construir la plaza, se demolieron varios edificios, entre ellos el Centro Comercial Luna Park donde funcionaban billares, cafetería, sastrerías y peluquerías y las antiguas oficinas del Metro de Medellín, que aún no se habían inaugurado. El alcalde Gómez Martínez asumió el riesgo político y administrativo de la demolición y manifestó: «Es mejor pedir perdón que pedir permiso». La intervención liberó un espacio de aproximadamente 7 000 metros cuadrados, que se convirtió en la actual plaza. La transformación de esta «cuadra que desapareció» para dar paso a un museo a cielo abierto ha sido destacada como un hito en la recuperación del centro de la ciudad.
Cuando Botero visitó el lugar en 1999, dibujó sobre un plano común la distribución de las esculturas y la ubicación de las fuentes, y dio instrucciones precisas al arquitecto Diego Uribe para su ejecución.
El 14 de octubre de 2000 se inauguró la nueva sede del Museo de Antioquia en el antiguo palacio municipal, y se dio a conocer la donación de Botero a la ciudad. La Plaza Botero fue inaugurada al año siguiente, en 2001, con la instalación de 23 esculturas monumentales de bronce donadas por el artista. El día de la inauguración, Botero, emocionado hasta las lágrimas, actuó como el primer guía del museo, conduciendo varias expediciones de niños por las salas.
En años recientes, la plaza ha sido objeto de un plan de recuperación y mejoramiento. A principios de 2022, se inició una segunda etapa de restaurción, que incluyó la intervención de más de 3 200 metros cuadrados de espacio público. En 2023, se generó una polémica por el cerramiento de la plaza durante las obras, que afectó la visibilidad de las esculturas y el acceso de los ciudadanos. En mayo de 2026, la Alcaldía de Medellín anunció el inicio de nuevas obras de mejoramiento de la plaza, que incluyen el embellecimiento del espacio público y la adecuación de la zona para fortalecer el turismo y la seguridad.
La transformación de la plaza también impactó el entorno comercial y gastronómico del centro de Medellín. La llegada de nuevos restaurantes de lujo generó una dinámica similar a la de Provenza, uno de los sectores más exclusivos de la ciudad, pero también suscitó la preocupación de algunos sectores sobre una posible gentrificación del espacio público.
Desde su apertura, la plaza ha sido utilizada como espacio público para la exposición permanente de esculturas, accesibles a los transeúntes sin costo ni restricción de horario. La directora del Museo de Antioquia, María del Rosario Escobar, ha señalado que las esculturas son «uno de los regalos más importantes que ha recibido la ciudad, un símbolo de transformación de la Medellín en torno al arte».

La Plaza Botero es un espacio público al aire libre de aproximadamente 7 000 metros cuadrados, ubicado en el centro de Medellín, entre la avenida Carabobo, la Carrera Bolívar y la avenida León de Greiff. Está flanqueada por el Museo de Antioquia al oeste y el Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe al sur, y se encuentra cerca del parque Berrío.


La plaza fue diseñada para albergar las 23 esculturas monumentales de Fernando Botero, distribuidas de manera que los visitantes puedan caminar entre ellas y apreciarlas desde todos los ángulos. Las esculturas están a ras del suelo, sin pedestales que las eleven, lo que permite una interacción directa con el público. La distribución fue supervisada personalmente por Botero, quien en 1999 dibujó sobre un plano la ubicación de cada escultura y las fuentes de agua.
Además de las esculturas, cuenta con áreas verdes que incluyen árboles nativos como ceibas y guayacanes amarillos, así como palmeras que evocan el entorno tropical de la ciudad. El espacio también está dotado de mobiliario urbano como bancas, luminarias y fuentes ornamentales que complementan la experiencia del visitante.

La Plaza Botero forma parte de un eje cultural que integra el Museo de Antioquia, que resguarda la colección permanente de Fernando Botero, y el Palacio de la Cultura, un edificio de estilo neogótico que alberga eventos culturales y exposiciones. Este conjunto arquitectónico y artístico convirtió la plaza en uno de los destinos turísticos más visitados de Medellín y en un punto de encuentro para locales y visitantes.
El acceso a la plaza se facilita por su ubicación céntrica y su cercanía a la estación Parque Berrío del Metro de Medellín, lo que la convierte en un espacio de fácil acceso para los ciudadanos y turistas.
Todas las esculturas están hechas de bronce y se caracterizan por el estilo inconfundible del artista, conocido como «boterismo», que exagera los volúmenes y las proporciones de las figuras, dotándolas de una apariencia rotunda y monumental. Muchas de ellas se encontraban anteriormente en museos de París, Nueva York y Madrid. Suelen tener nombres sencillos, como «Mano», «Eva», «Maternidad», «Hombre a caballo» y «Soldado romano», entre otros. La leyenda local sugiere que frotar las estatuas trae amor y buena fortuna.
Con el paso del tiempo, las esculturas han sido objeto de actos de vandalismo, como rayones y pintadas, por lo que han requerido procesos periódicos de mantenimiento. La colección de la plaza forma parte del legado artístico del maestro y constituye una de las exhibiciones permanentes más importantes de su obra en el mundo.
Lista de estatuas en la plaza:
La Plaza Botero ha sido escenario de diversas controversias relacionadas con el uso del espacio público, la seguridad y la tensión entre su vocación de museo a cielo abierto y los problemas sociales del centro de Medellín.
En enero de 2023, la Alcaldía de Medellín, bajo el mandato de Daniel Quintero, ordenó el cerramiento de la Plaza Botero mediante la instalación de vallas metálicas, puntos de control policial y la restricción de horarios, de 19:00 a 07:00; como parte de una estrategia de seguridad denominada «Abrazo a Botero». La medida buscaba frenar los altos índices de inseguridad y recuperar la confianza de los turistas, que según la administración se habían alejado del sector.
El cerramiento generó una amplia controversia. El artista Fernando Botero, desde Mónaco, envió una carta a la directora del Museo de Antioquia expresando su desacuerdo con la medida, pues su donación de las esculturas se concibió para que la plaza fuera un espacio público abierto a toda la ciudadanía. En su misiva, Botero señaló que la plaza debía permanecer «para que la ciudad transitara libremente y así debe estar».
El alcalde Quintero respondió al artista con otra misiva, en la que aseguró que la plaza no había sido cerrada, sino que se trataba de un «abrazo» para recuperar el espacio. Según el mandatario, la medida había permitido que un millón de visitantes regresaran a la plaza. Sin embargo, la estrategia también fue criticada por más de cincuenta ciudadanos reconocidos en la opinión pública, quienes firmaron una carta en la que pedían al alcalde encontrar soluciones distintas a los cerramientos y evitar cualquier «solución simplista, de corto plazo».
El cerramiento se mantuvo durante 334 días. Según el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia —SISC—, durante el «abrazo» se redujeron los delitos dentro del perímetro cercado, con solo tres hurtos a personas y tres robos de celulares en todo 2023, frente a los 102 hurtos y 33 robos de celulares en un período similar de 2022. Durante los primeros 100 días de la medida, la Alcaldía reportó una reducción del 97 % en el hurto a personas y del 95 % en la tasa general de delitos dentro del perímetro. Sin embargo, las cifras también mostraron un efecto de desplazamiento: en los barrios aledaños, Estación Villa y Prado Centro, los hurtos aumentaron de 573 a 616 casos, un 7,5 % y los robos a personas crecieron de 409 a 474, un 15,89 %.
El cerramiento finalizó el 1 de enero de 2024, tras la posesión del nuevo alcalde, Federico Gutiérrez, quien ordenó la reapertura total de la plaza. La decisión fue celebrada por algunos sectores, pero generó inquietud entre comerciantes del sector, quienes manifestaron sentirse desprotegidos al perder el perímetro de seguridad que brindaban las vallas.
Durante los primeros días de la reapertura, la administración Gutiérrez reforzó la presencia policial en la plaza y sus alrededores para contrarrestar el incremento de la inseguridad que se había desplazado a las zonas periféricas durante el cerramiento. Sin embargo, durante el mandato de Gutiérrez la inseguridad en el sector ha persistido. En enero de 2025, el concejal Alejandro Arias fue víctima de un robo mientras grababa un video en la plaza a plena luz del día; el ladrón le arrebató el celular a un miembro de su equipo. Según relató el concejal, en ese momento no había presencia policial y, según comerciantes del sector, ya se habían producido otros tres robos el mismo día.
En noviembre de 2025, turistas mexicanos compartieron en redes sociales su experiencia negativa en la plaza, advirtiendo sobre la inseguridad, la presencia de habitantes de calle y el consumo de drogas, y recomendaron no visitarla con niños. Comerciantes del sector han exigido la instalación de un Comando de Atención Inmediata —CAI— Móvil con presencia policial las 24 horas para disuadir la delincuencia. El secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa Mejía, reconoció los retos de la zona y señaló que la Alcaldía trabaja con comerciantes y el Museo de Antioquia para mantener una agenda estratégica de apropiación del espacio público.
En diciembre de 2025, las Empresas Públicas de Medellín —EPM— reportó el robo de 65 metros de cable dúplex en el árbol de Navidad de la Plaza Botero, como parte de una serie de hurtos y actos vandálicos que afectaron al menos siete puntos de los alumbrados navideños de la ciudad. La empresa lamentó los hechos e hizo un llamado a la comunidad para proteger los alumbrados, considerados patrimonio cultural de Medellín.