
Un porteador es una persona que se dedica a transportar objetos, equipajes o carga para terceros mediante su propio esfuerzo físico. La actividad se realiza transportando la carga sobre la espalda, los hombros, la cabeza o mediante otros métodos de acarreo, principalmente en lugares donde los medios de transporte mecanizados resultan difíciles, impracticables o imposibles, como son las zonas montañosas, selvas y otros sitios de difícil acceso.
En regiones como el Himalaya y los Andes el porteo constituye una actividad especializada vinculada al turismo de aventura. Los porteadores participan en la logística transportando alimentos, equipos de campamento, equipaje y otros suministros necesarios para realizar estas travesías.

El transporte mediante fuerza humana constituye una de las formas más antiguas de acarreo. En el mundo antiguo, los porteadores desempeñaron funciones de transporte que posteriormente coexistieron con el de las bestias de carga. Además, en algunas sociedades, estas labores estuvieron vinculadas a sistemas de servidumbre, esclavitud o trabajo obligatorio.
Este oficio también tuvo un papel importante en la construcción de obras monumentales. Antes del desarrollo de los medios mecanizados de transporte; enormes cuadrillas de trabajadores y porteadores completaban impresionantes movimientos de tierra transportando el material manualmente o en cestas sobre sus espaldas.
En la América precolombina, donde existían pocos animales nativos empleados para el acarreo, las mercancías eran transportadas por porteadores llamados tameme en la lengua náhuatl de Mesoamérica.
Durante la época colonial, en algunas zonas de los Andes se empleaban porteadores llamados silleteros para transportar personas, especialmente europeos, así como su equipaje, a través de los difíciles pasos de montaña.
Los porteadores fueron muy importantes para las economías locales de muchas grandes ciudades de Brasil durante el siglo XIX, donde eran conocidos como ganhadores. En 1857, los ganhadores de Salvador de Bahía protagonizaron una huelga considerada la primera huelga general de la historia de este país.
En otros territorios sometidos a administraciones coloniales, los porteadores eran esenciales para la economía de exportación, ya que transportaban diferentes mercancías, incluidos objetos culturales. En algunos casos, el porteo fue organizado mediante sistemas de trabajo forzado.
Las duras condiciones laborales y la deficiente atención médica provocaron altas tasas de mortalidad y enfermedades. En lugares como Camerún, los servicios de porteo fueron organizados por las autoridades coloniales y se asemejaban a la esclavitud, implicando tratos brutales y explotación.

El verbo portear deriva del latín portare, que significa llevar o transportar. La denominación dada a quienes desempeñan esta oficio varía según naturaleza del trabajo, el lugar y de los objetos transportados. En los hoteles, se les conoce generalmente como botones; mientras que en otros contextos y regiones existen denominaciones específicas para quienes realizan labores similares de transporte de cargas o equipajes. En la India, los maleteros en las estaciones de tren se llaman coolie.
El porteo continúa utilizándose especialmente en áreas urbanas densamente pobladas, donde se paga por transportar las cargas o personas, a menudo junto con animales. Esta combinación permite trasladar suministros y equipamiento a través de terrenos inaccesibles, manteniéndose el porteo humano para aquellos trayectos o cargas que requieren ser transportados directamente por una persona.
En las expediciones de montañismo, los porteadores pueden desempeñar una actividad especializada que comprende, además del transporte de cargas, diferentes tareas relacionadas con la logística y el desarrollo de las ascensiones. Con frecuencia trabajan para empresas que prestan servicios a grupos de montañistas y, en algunos casos, pueden desempeñar también funciones de guía de montaña, aunque ambas actividades presentan diferencias.
Se espera que los porteadores preparen la ruta antes o durante el ascenso de la expedición principal, subiendo con antelación con tiendas de campaña, comida, agua y equipos, que son depositados en distintos puntos para abastecer los sucesivos campamentos. La preparación puede requerir numerosos desplazamientos de subida y bajada de la montaña, hasta que se planta el último y más pequeño depósito de suministros poco debajo de la cima.
Los porteadores también participan en las expediciones de rescate cuando una parte del grupo está en peligro o hay algún herido; si se tiene éxito, normalmente se llama a varios porteadores para transportar al o a los escaladores heridos de vuelta montaña abajo para que la expedición pueda continuar.

En el Himalaya, gran parte de los porteadores proceden de comunidades locales habituadas a las condiciones de la montaña y la altitud. Entre ellos destacan los miembros del pueblo sherpa, de Nepal, cuya estrecha vinculación con las expediciones de alta montaña ha llevado a que el término sherpa sea utilizado con frecuencia como sinónimo de porteador.
El trabajo de los porteadores en estas expediciones implica importantes riesgos. Durante el desastre del K2 de 2008, varios participaron en los intentos de rescatar a escaladores que habían quedado atrapados en la montaña. En 2014, dieciséis sherpas murieron en la avalancha de hielo del Monte Everest; esto provocó que la comunidad de guías sherpas se negara a realizar más ascensos durante el resto del año, lo que imposibilitó cualquier otra expedición.
En Japón, los porteadores de montaña son conocidos como bokka (歩荷). A diferencia de los trabajadores vinculados a las grandes expediciones del Himalaya, su actividad se centra en el abastecimiento regular de refugios y alojamientos turísticos situados en el Parque Nacional de Oze, especialmente cuando los helicópteros no pueden acceder.
En algunas regiones montañosas de Europa también se mantiene el porteo como medio de abastecimiento. En Eslovaquia, estos trabajadores son conocidos como horský nosič y, al igual que sus pares japoneses, transportan regularmente suministros a refugios y alojamientos turísticos situados en zonas de alta montaña como el Monte Tatras.