
Los puntos de Botts (denominados coloquialmente "tortugas" en Washington y Oregón o "botones" en Texas y otros estados del sur) son marcadores de tráfico con forma de casquete esférico, fabricados con plástico o con cerámica, diseñados para ser fijados a la superficie de las carreteras como elementos de su señalización horizontal. En muchas partes de los EE. UU. se utilizan junto con otros elementos reflectantes fijados al pavimento, para marcar los carriles en autopistas y carreteras. Además se servir como referencia visual, proporcionan información táctil a los conductores que cambian de carril (a través de las vibraciones generadas en el volante cuando son pisadas por un vehículo), y son análogos a las bandas rugosas.
Reciben su nombre de Elbert Dysart Botts, un ingeniero del Departamento de Transporte de California (Caltrans) a quien se le atribuye la supervisión de la investigación que condujo al desarrollo de estas marcas viales.

Los puntos de Botts suelen ser blancos, pero también pueden ser amarillos cuando se utilizan para sustituir las líneas amarillas que dividen los sentidos de circulación en Norteamérica. En California suelen estar hechos de cerámica, aunque también pueden estar hechos de plástico, como poliéster.
En algunas carreteras, los carriles están marcados únicamente con una combinación de puntos de Botts y marcadores reflectantes convencionales, lo que elimina la necesidad de repintar las líneas divisorias de carril. Este tipo de sustitución está expresamente autorizada por la Sección 3B.14 del Manual de Dispositivos Uniformes para el Control del Tránsito. Los puntos de Botts y otros marcadores en relieve rara vez se utilizan en regiones con precipitaciones de nieve importantes, dado que las máquinas quitanieves las dañan o las desplazan.

Es posible que los ingenieros de Caltrans estudiaran el concepto de marcadores viales en relieve ya en 1936. Sin embargo, el departamento no inició una investigación sistemática hasta 1953, cuando el auge económico de la posguerra provocó un fuerte aumento en el número de automóviles y de accidentes de tráfico en California. Las líneas pintadas tendían a volverse invisibles con la lluvia.
Los primeros puntos eran de vidrio y se fijaban a la carretera con clavos o tachuelas, como sugirió Botts. Pronto se abandonaron los clavos: su equipo descubrió que cuando los puntos se soltaban, los clavos pinchaban los neumáticos. Un antiguo alumno de Botts llamado Herb Rooney desarrolló una resina epoxi resistente y de secado rápido que podía adherir los elementos reflectantes a prácticamente cualquier superficie.
En septiembre de 1966, la Legislatura Estatal de California dispuso el uso de puntos de Botts para la señalización de carriles en todas las carreteras estatales, excepto en las zonas con nevadas.


Actualmente, se utilizan más de 25 millones de puntos de Botts en California, aunque su uso ha comenzado a disminuir. En 2017, Caltrans anunció que dejaría de usar los puntos de Botts como único indicador de división de carriles, debido a los costos y la seguridad de los trabajadores, y para que las carreteras fueran más compatibles con los vehículos autónomos. Las marcas reflectantes de carril serán más anchas y gruesas, proporcionando parte de la retroalimentación táctil que ofrecían los puntos de Botts. En California, los carriles de las carreteras pueden estar marcados únicamente con puntos de Botts o con puntos colocados sobre líneas pintadas. Se utilizan cuatro puntos para las líneas discontinuas en autopistas, mientras que en calles urbanas se pueden usar solo tres. Se colocan marcadores de pavimento reflectantes a intervalos regulares entre los puntos de Botts para aumentar la visibilidad de las marcas viales por la noche.
En la zona de Las Vegas, en el sur de Nevada, las carreteras con varios carriles utilizan series de cuatro marcadores de pavimento para cada línea blanca discontinua: un marcador reflectante seguido de tres puntos de Botts.
Los puntos de Botts se utilizan ampliamente en Hawái. La mayoría de las carreteras estatales y muchas vías principales del estado los utilizan para delimitar los carriles. También se utilizan para la marca discontinua en las zonas de adelantamiento.

Más recientemente, los puntos de Botts se han utilizado en las zonas sin nieve de Alabama, Florida, Luisiana, Misisipi, Nevada, Georgia, Washington y Texas. Algunos estados donde sí nieva, en particular Pensilvania y Massachusetts, utilizan los puntos de Botts solo durante los meses de verano para la señalización temporal de carriles en zonas de construcción. Normalmente, los puntos se instalan al comenzar la construcción en primavera y se retiran al finalizar las obras durante el invierno.
En Nuevo México, donde la nieve es poco común en la mayoría de las localidades durante el invierno, los puntos de Botts se utilizan junto con marcadores reflectantes para delimitar las isletas en los intersecciones, pero no utiliza ninguno de estos dos elementos para la señalización regular de carriles en las carreteras estatales. Algunas jurisdicciones locales (en particular Alamogordo y Las Cruces) utilizan puntos de Botts y marcadores reflectantes para la señalización vial en sus calles. También se habían empleado anteriormente en Albuquerque, pero la ciudad suspendió su uso y optó por pintura reflectante para la señalización del pavimento.
Hasta finales de la década de 1990, los puntos de Botts también se utilizaban ampliamente en las zonas sin nieve de Arizona, aunque el Departamento de Transporte de Arizona (ADOT) puso fin a esta práctica, optando en su lugar por franjas pintadas con marcadores reflectantes. No obstante, todavía se podían encontrar en la década de 2020 en la Ruta US 95 al sur de Yuma, así como en algunas calles de Yuma y de Tucson.
En muchos estados de las zonas propensas a nevadas del Medio Oeste y del Noreste de Estados Unidos, se utilizan reflectores colocados en carcasas metálicas protectoras, lo que permite que las quitanieves los pasen por encima sin que se desprendan de la calzada. Estas marcas viales suelen complementarse con pintura reflectante y delineadores colocados en postes de plástico o metal a intervalos regulares en los bordes de la carretera. En California y en otros lugares del Suroeste de Estados Unidos donde se registran nevadas ocasionales pero significativas, los reflectores se colocan en huecos empotrados en la calzada, lo que permite su visibilidad en tiempo seco y, al mismo tiempo, que la pala de la quitanieves pase por encima del reflector sin desprenderlo, sin necesidad de carcasas protectoras especiales.
En Nueva Zelanda, los puntos de Botts se utilizan con mayor frecuencia en autopistas y autovías junto con reflectores tipo ojo de gato. Un patrón típico alterna un ojo de gato con tres puntos de Botts en cada tramo de diez metros de la línea central.