El Propositum (también llamado Propositum vitae, Forma vitae, Protoregla o Regla primitiva) fue la primera forma de vida que Francisco de Asís redactó para sus hermanos y presentó hacia 1209-1210 al papa Inocencio III, que la aprobó oralmente. El texto original no se conserva como documento autónomo, aunque se considera que partes de él pasaron a la Regla no bulada de 1221.
Los estudiosos lo denominan técnicamente Protoregula o Propositum de 1209-1210. Noel Muscat recuerda que Francisco presentó al papa su Propositum o Forma vitae, basado en las palabras del Evangelio. Las biografías hablan de una «forma de vida y regla» (vitae formam et regulam) en Tomás de Celano y de una «pequeña forma de vida» (formulam vitae) en la Legenda maior de Buenaventura.
El término propositum designaba también el proyecto de vida de otros movimientos evangélicos de la época, como los Humillados lombardos (1201), los Pobres Católicos (1208) o los Pobres Lombardos (1210). Según Muscat, no equivalía exactamente a una «regla» en sentido estricto, que implicaba un documento sancionado por la autoridad de la Iglesia; era más bien un programa espiritual de vida para los primeros hermanos, que ellos tomaron, sin embargo, como su regla.
Francisco alude a su origen en el Testamento (2Test 14-15): después de que el Señor le diera hermanos, nadie le mostró lo que debía hacer, sino que el Altísimo le reveló que debía vivir según la forma del santo Evangelio, él lo hizo escribir con pocas palabras y con sencillez, y el señor papa se lo confirmó.
En abril de 1208, según las fuentes, Francisco consultó el Evangelio con Bernardo de Quintavalle y Pedro Cattani en la iglesia de San Nicolás de Asís, y dijo a ambos que aquella era la vida y la regla de ellos y de todos los que quisieran unirse a su compañía. Según Celano, cuando Francisco vio que el Señor aumentaba cada día el número de hermanos, escribió para sí y para los hermanos presentes y futuros una forma de vida y regla, con sencillez y en pocas palabras, tomadas sobre todo del Evangelio, a las que añadió pocas cosas necesarias para la práctica de una vida santa, y se dirigió con todos ellos a Roma para que Inocencio III se lo confirmara. Las dos hagiografías coinciden en que el grupo que viajó a Roma era de doce hermanos, contado el propio Francisco. Muscat considera que Francisco fue el autor directo del texto, pues, a diferencia de lo que ocurriría con la Regla bulada, no contó con la ayuda de expertos en Escritura o derecho canónico.
Las dos hagiografías coinciden en el hecho de la aprobación, pero difieren en los detalles. En la Vita prima de Celano (hacia 1229), el papa accede a la petición tras una sola entrevista, preparada por el obispo de Asís, Guido, y por el cardenal Juan de San Pablo, obispo de Sabina. En la Legenda maior de Buenaventura (década de 1260), el papa retrasa su decisión, pide a Francisco que rece, escucha una parábola y tiene un sueño en el que un hombre pobre sostiene la basílica de Letrán. Ambos relatos recogen la autorización para predicar la penitencia; la Legenda maior añade que el papa mandó dar la tonsura a los hermanos laicos que acompañaban a Francisco. Celano refiere, además, que Inocencio prometió conceder más cosas cuando la fraternidad creciera en número y gracia.
Los historiadores modernos interpretan el episodio de modos distintos. Raoul Manselli sostiene que el encuentro fue formal y sin grandes fricciones, conforme al procedimiento de la curia con estos grupos: lectura de la propuesta y bendición final con permiso para predicar. Jacques Le Goff acepta que hubo una primera acogida hostil y una nueva audiencia, en la que el papa aprobó oralmente, aunque con cautela. André Vauchez habla de dos o tres audiencias mediadas por Guido y el cardenal, y de una aprobación oral sujeta a la profesión de fe y la sumisión al papa, porque la confirmación oficial dependería de la perseverancia y la fidelidad del grupo. Benedicto XVI destacó en 2009 el papel de Guido y del cardenal Giovanni di San Paolo y vio en la decisión de Francisco de acudir al papa una muestra de su espíritu eclesial.
Las fuentes no fijan la fecha con precisión. La cronología basada en las Fonti Francescane habla de una fecha incierta entre 1209 y 1210, mientras que el octavo centenario se conmemoró en 2009 en relación con el 16 de abril de 1209. Según Livarius Oliger, Angelo Clareno afirmaba que la regla había sido aprobada en el Cuarto Concilio de Letrán (1215), cosa que no es segura; indirectamente, sin embargo, la prohibición de fundar nuevas órdenes decretada en ese concilio no se aplicó a la institución de Francisco.
No se conoce el texto, pero las fuentes permiten reconstruir sus rasgos. Se trataba de un escrito breve y sencillo, compuesto sobre todo de palabras del Evangelio, con algunas pocas disposiciones prácticas. Los pasajes evangélicos que Francisco y sus compañeros encontraron en San Nicolás (el consejo de vender todo y darlo a los pobres, la prohibición de llevar nada para el camino y la exigencia de negarse a uno mismo) reaparecen en los capítulos I y XIV de la Regla no bulada. Oliger sostuvo que se añadieron a ellos los tres votos de obediencia, castidad y pobreza y algunas reglas prácticas de conducta, y consideraba casi seguro que el capítulo VII de la Regla no bulada, sobre el trabajo, procedía de la regla primitiva. Muscat observa que se ignora en qué consistían las «otras cosas necesarias» mencionadas por Celano, y que podrían haber sido exhortaciones y advertencias de Francisco a los hermanos.
Según Oliger, Jacques de Vitry (1216) y la Leyenda de los tres compañeros indican que la regla de 1209 fue mejorada sucesivamente en los capítulos anuales de la Porciúncula con nuevos estatutos. David Flood y Thaddée Matura sitúan la formación de los primeros diecisiete capítulos de la Regla no bulada entre 1210 y 1215 y señalan que los capítulos 1 y 14 contienen los textos evangélicos de la forma de vida primitiva. Otras versiones intermedias han dejado huellas en los llamados «fragmentos» de una regla anterior a la de 1221, conservados en un códice de Worcester, en la Expositio de Hugo de Digne y en el Segundo Celano. Kajetan Esser comparó la maduración de la Carta a los fieles con la que había llevado del Propositum primitivo de 1209 a la Regla no bulada de 1221.
La cuestión de si el texto se perdió o fue integrado en las reglas posteriores se plantea de formas diversas:
En 1223, la bula Solet annuere de Honorio III confirmó la Regla bulada presentándola como una regla ya aprobada por Inocencio III, lo que parece dar por supuesta la equivalencia sustancial de esta regla con la protoregla y con sus ampliaciones anteriores a la muerte de Inocencio en 1216.
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