Regla no bulada

Regla no bulada (en latín, Regula non bullata), también conocida como Regla de 1221 o Regula prima, es la redacción más antigua conservada de la regla de vida de los frailes menores atribuida a Francisco de Asís. Su nombre procede de que nunca fue confirmada solemnemente mediante una bula pontificia, y la consideran la redacción intermedia más antigua del texto normativo franciscano que ha llegado hasta nosotros. En 1223 fue sustituida por la Regla bulada, aprobada por el papa Honorio III con la bula Solet annuere el 29 de noviembre de ese año.

Contexto

En 1209 Francisco compuso para sus compañeros una regla sencilla (Regula primitiva), formada a partir de pasajes bíblicos, y la presentó en Roma al papa Inocencio III, que le dio una aprobación oral. El texto de esa primera regla no se conoce con certeza y parece haberse perdido muy pronto. Según testimonios como los de Jacobo de Vitry y la Leyenda de los tres compañeros, la regla de 1209 se fue completando con nuevos estatutos adoptados en los capítulos generales que los frailes celebraban cada año en la Porciúncula.

La Orden de Frailes Menores creció con gran rapidez, pero sin un desarrollo organizativo equivalente, de modo que sus miembros disponían poco más que del ejemplo de Francisco y de su breve regla de vida. Durante la ausencia de Francisco en Oriente (1219-1220), los vicarios a quienes había confiado a los hermanos introdujeron, según la crónica de Jordán de Giano, innovaciones contrarias al espíritu de la regla; Francisco regresó a Italia y, con la ayuda del cardenal Hugolino (el futuro Gregorio IX), reprimió los desórdenes. El 22 de septiembre de 1220, una bula de Honorio III introdujo un año de noviciado, disposición que se refleja en el capítulo II de la regla de 1221. Para corregir la situación, Francisco preparó una regla nueva y más detallada, que reafirmaba la pobreza y la vida apostólica e introducía una mayor estructura institucional, pero que nunca recibió la sanción oficial del papa.

Redacción

Los especialistas han discutido si Francisco escribió varias reglas o una sola con versiones sucesivas, y en qué medida influyeron otras personas en su forma definitiva. Según Jordán de Giano, Francisco encargó a fray Cesáreo de Espira, versado en letras sagradas, que adornara con textos del Evangelio la regla que él mismo había escrito con palabras sencillas. La nueva regla se publicó probablemente en el capítulo general de la Porciúncula de 1221, el último al que asistieron todos los frailes, y estaba ya en uso en el otoño de ese año, pues los hermanos de Alemania celebraron en octubre en Augsburgo un capítulo provincial conforme a su capítulo XVIII.

La regla de 1221 es una versión ampliada de la regla primitiva: algunas de sus normas, como la del capítulo VII sobre el trabajo, remontan casi con seguridad a la regla de 1209, mientras que la organización de ministros y capítulos de los capítulos IV y XVIII no pudo existir cuando Francisco tenía solo doce compañeros. Ni Tomás de Celano ni Buenaventura mencionan esta regla, quizá porque nació en relación con las dificultades internas de la orden, sobre las que prefirieron callar. Un trabajo académico de 2004, apoyándose en la obra de David Flood, analizó el texto para reconstruir las etapas de su desarrollo.

Estructura y contenido

El texto consta de un prólogo y veinticuatro capítulos según la división recogida por la Biblioteca Nacional de Francia y por la edición italiana de las obras de Francisco, aunque otros autores hablan de veintitrés capítulos. Algunos capítulos están compuestos casi por completo de citas bíblicas, otros contienen sobre todo exhortaciones y, hacia el final, aparecen incluso oraciones. La rúbrica que encabeza el texto lo presenta como la primera regla que compuso Francisco y que el papa Inocencio le confirmó «sin bula».

En el prólogo, Francisco y quienes dirijan la orden prometen obediencia y reverencia al papa Inocencio y a sus sucesores, y los demás hermanos quedan obligados a obedecer a Francisco y a los suyos. Los capítulos se distribuyen del siguiente modo.

Cap.TemaContenido
IQue los hermanos vivan en obediencia, en castidad y sin nada propioDefine la regla y vida de los hermanos: vivir en obediencia, castidad y sin nada propio, siguiendo la doctrina y el ejemplo de Jesucristo. Reúne citas evangélicas sobre vender todo y darlo a los pobres, renegar de sí mismo, cargar la cruz y dejar familia y bienes por amor a Cristo.
IIDe la admisión y del hábito de los hermanosEstablece cómo acoger a quien desea abrazar esta vida: los hermanos lo reciben con benevolencia y lo presentan al ministro, que le expone el modo de vida. El aspirante vende sus bienes y los reparte a los pobres, sin que los hermanos se inmiscuyan ni acepten dinero. Sigue un año de prueba con hábito prescrito; después es admitido a la obediencia y ya no puede pasar a otra orden. Regula también los hábitos, humildes y remendables.
IIIDel oficio divino y del ayunoPrescribe el oficio divino para clérigos, que rezan por vivos y difuntos, y para laicos, que recitan padrenuestros según las horas. Los libros se limitan a los necesarios para el oficio, y los laicos que saben leer pueden tener el salterio. Se ayuna desde Todos los Santos hasta Navidad, desde la Epifanía hasta Pascua y los viernes; en otros tiempos es lícito comer de todo lo que se ofrezca.
IVDe las relaciones entre los ministros y los demás hermanosLos ministros y servidores distribuyen a los hermanos por provincias y lugares, los visitan, exhortan y consuelan. Los demás les obedecen en lo que concierne a la salvación del alma y no contradice la regla. Se aplica la regla de oro evangélica y se recuerda a los ministros que son servidores y que responderán ante Cristo por quien se pierda por su culpa o mal ejemplo.
VDe la corrección de los hermanos en sus faltasSi un ministro manda algo contra la regla o contra el alma, el hermano no está obligado a obedecer. Los súbditos vigilan a sus ministros y, tras tres advertencias, informan al ministro general en el capítulo de Pentecostés. El hermano que vive según la carne es corregido con humildad, sin ira ni turbación, y se prohíbe todo dominio entre ellos: el mayor ha de hacerse servidor. Define así la verdadera obediencia.
VIDel recurso a los ministros; que nadie sea llamado priorQuien no pueda observar esta vida acude cuanto antes a su ministro, que ha de atenderlo como querría ser atendido. Nadie se llama prior: todos son simplemente hermanos menores y se lavan los pies unos a otros.
VIIDel modo de servir y de trabajarQuienes sirven o trabajan en casa ajena no ejercen de administradores ni presiden, sino que permanecen menores y sometidos. Los que saben trabajar ejercen el oficio que ya conocen, si no daña al alma, y reciben lo necesario salvo dinero; cuando haga falta piden limosna. Se evita el ocio, no se apropian lugares, se acoge con bondad a todos y se muestran alegres, no tristes como los hipócritas.
VIIIQue los hermanos no reciban dineroProhíbe tomar o recibir dinero, directamente o por terceros, ni para vestidos o libros ni como pago de un trabajo, salvo por una necesidad manifiesta de los hermanos enfermos; el dinero no ha de valer más que las piedras. Quien lo tenga fuera de ese caso es considerado falso hermano, apóstata y ladrón. Se puede pedir limosna para los leprosos y se evita todo lucro vergonzoso.
IXDe pedir limosnaExhorta a seguir la humildad y la pobreza de Cristo, contentándose con alimento y vestido, y a vivir con alegría entre pobres, débiles, enfermos y mendigos. Se pide limosna sin vergüenza, pues Cristo fue pobre, y se la presenta como herencia de los pobres. Los hermanos se manifiestan sus necesidades con confianza y se aman como una madre a su hijo; en caso de necesidad pueden comer cualquier alimento.
XDe los hermanos enfermosSi un hermano enferma, los demás no lo dejan sin encargar a alguien que lo sirva como ellos querrían ser servidos; en extrema necesidad pueden confiarlo a otra persona. Se pide al enfermo que dé gracias al Creador y se reprueba que se turbe contra Dios o reclame con insistencia medicinas, por amar más el cuerpo que el alma.
XIQue los hermanos no injurien ni calumnien, sino que se amen mutuamenteProhíbe calumniar, disputar y litigar; se responde con humildad, reconociéndose siervos inútiles. Se evita la ira, citando el Evangelio, y se pide amarse con obras y no solo con palabras, sin juzgar ni condenar a nadie, y esforzarse por entrar por la puerta estrecha.
XIIDe las miradas impuras y de la compañía de las mujeresLos hermanos evitan las miradas impuras y la compañía de mujeres: no se detienen en consejos con ellas, no caminan a solas ni comen en el mismo plato. Los sacerdotes pueden hablarles con honestidad al administrar la penitencia o dar consejo espiritual. Ninguna mujer es recibida a la obediencia, y se pide a todos custodiar la pureza.
XIIIDe evitar la fornicaciónSi un hermano cae en fornicación por instigación del diablo, es despojado del hábito y expulsado de la orden, y después hace penitencia de sus pecados.
XIVCómo deben ir los hermanos por el mundoAl ir por el mundo, los hermanos no llevan nada para el camino: ni bolsa, ni pan, ni dinero, ni bastón. Al entrar en una casa desean la paz, comen y beben lo que haya, no resisten al malvado y dan a quien pide, según los pasajes evangélicos que se citan.
XVQue los hermanos no posean animales ni vayan a caballoOrdena a todos los hermanos, clérigos y laicos, no tener animal alguno, ni por sí mismos ni por otros. Solo pueden ir a caballo si los obliga una enfermedad o una gran necesidad.
XVIDe los que van entre sarracenos y otros infielesEl hermano que quiera ir entre sarracenos y otros infieles lo hace con licencia de su ministro, que no debe impedirlo si lo ve idóneo. Se proponen dos modos de proceder: sin litigios ni disputas, sometidos a toda criatura y confesándose cristianos, o anunciando la palabra de Dios cuando agrade al Señor, para que crean y se bauticen. Se recuerda que deben exponerse por amor a Cristo a las persecuciones.
XVIIDe los predicadoresNingún hermano predica contra las prescripciones de la Iglesia ni sin licencia de su ministro, que no la concede sin discernimiento; todos predican con las obras. Nadie considera suyo el ministerio de la predicación. Exhorta a la humildad, a no gloriarse del bien que Dios obra por medio de ellos, a guardarse de la soberbia y la sabiduría del mundo, y a devolver a Dios todo bien.
XVIIICómo deben reunirse los ministrosCada ministro puede reunirse con sus hermanos una vez al año, en la fiesta de san Miguel, para tratar de las cosas de Dios. Todos los ministros acuden al capítulo general de Pentecostés, junto a la iglesia de Santa María de la Porciúncula: los de ultramar y de más allá de los Alpes una vez cada tres años, y los demás una vez al año, salvo otra disposición del ministro general.
XIXQue los hermanos vivan católicamenteTodos los hermanos han de ser católicos y vivir y hablar católicamente; quien se aparta de la fe y la vida católica y no se enmienda es expulsado de la fraternidad. Se tiene por señores a los clérigos y religiosos en lo que atañe a la salvación del alma y se venera su orden, oficio y ministerio.
XXDe la penitencia y de la comunión del cuerpo y de la sangre del SeñorLos hermanos confiesan sus pecados a los sacerdotes de la orden o, si no es posible, a otros sacerdotes prudentes y católicos; si no hay ninguno, pueden confesarse a un hermano, sin dejar por ello de recurrir al sacerdote. Contritos y confesados, reciben el cuerpo y la sangre de Cristo con gran humildad y veneración.
XXIDe la exhortación y de la alabanza que pueden hacer todos los hermanosOfrece un texto breve de exhortación y alabanza que todos los hermanos pueden proclamar, con bendición de Dios, a toda clase de personas: temer, honrar y alabar al Señor trino, hacer penitencia, dar y perdonar, confesar los pecados. Declara bienaventurados a quienes mueren en penitencia, advierte a quienes no lo hacen y pide perseverar en el bien hasta el fin.
XXIIAmonestación a los hermanosAmonesta a amar a los enemigos, pues quienes causan sufrimientos son amigos por los que se alcanza la vida eterna, y a aborrecer el cuerpo con sus vicios. Previene contra la astucia de Satanás con la parábola del sembrador y pide servir y adorar al Señor con corazón puro, edificarle una morada permanente y mantenerse fieles a sus palabras. Recoge largos pasajes evangélicos, entre ellos la oración de Jesús en el Evangelio de Juan.
XXIIIOración y acción de graciasLarga oración de acción de gracias a Dios por la creación, la redención y la venida final de Cristo. Invoca a la Virgen, los ángeles y los santos, e intercede por todos los estados de personas de la Iglesia. Pide amar a Dios con todo el corazón y no desear nada fuera del Creador, Redentor y Salvador, y concluye con una alabanza a la Trinidad.
XXIVConclusiónPide a todos los hermanos aprender la letra y el contenido de esta forma de vida y recordarlos con frecuencia, y suplica que la amen y la guarden. Francisco manda, en nombre de Dios y del papa y por obediencia, que nadie quite ni añada nada y que los hermanos no tengan otra regla. Termina con una doxología trinitaria.

Relación con la Regla bulada

Según el arzobispo Bruno Forte, no pocas autoridades eclesiásticas y varios frailes consideraron la regla de 1221 demasiado dura y confusa para una orden que había crecido más allá de toda previsión. El cardenal Hugolino y fray Elías habrían presionado a Francisco para que redactara un nuevo texto, y este se retiró al eremitorio de Fonte Colombo, cerca de Rieti, donde elaboró una nueva redacción en solo doce capítulos en lugar de veintitrés. Ese texto fue aprobado por Honorio III el 29 de noviembre de 1223 con la bula Solet annuere y es la Regla bulada. Esta última, que se convirtió en la regla oficial de la orden, estableció normas sobre la disciplina, la predicación y el ingreso en la orden.

Los escritores franciscanos más antiguos llamaban a la regla de 1221 Regula prima por ser la primera cuyo texto se conocía, y también Regula non bullata. Autores medievales como Hugo de Digne, Ubertino de Casale y Ángel Clareno la citaban de ordinario como la primera regla, la confirmada por Inocencio III.

La historiografía franciscana ha caracterizado a menudo los cambios posteriores a 1220 como estructurales más que sustanciales. Un estudio de 2004 comparó ambos textos en cinco temas (la admisión en la orden, la disciplina de los hermanos, la prohibición del dinero, el cuidado de los enfermos y las misiones entre los sarracenos) y sostuvo que esa conclusión no se sostiene.

Manuscritos y ediciones

La regla de 1221 se conserva en numerosos manuscritos y se ha impreso muchas veces, aunque hay discrepancias textuales notables en algunos capítulos. Entre las ediciones críticas de las reglas con introducciones sobre su origen figuran las publicadas en 1904 en los Opuscula S. P. Francisci de Quaracchi y por Heinrich Böhmer. Más recientemente se han preparado dos ediciones críticas del texto, la de David Flood (1967) y la de Kajetan Esser (Textkritische Untersuchungen zur Regula non bullata der Minderbrüder, Grottaferrata, 1974).

Referencias

  1. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 Oliger, Livarius (1909). «Rule of Saint Francis». The Catholic Encyclopedia, vol. 6 (en inglés). Robert Appleton Company. Consultado el 12 de octubre de 2026. |sitioweb= y |obra= redundantes (ayuda)
  2. 1 2 «Regula prima. François d'Assise (saint, 1182?-1226)». data.bnf.fr (en francés). Bibliothèque nationale de France. Consultado el 12 de octubre de 2026.
  3. 1 2 «Sezione prima. Scritti di Francesco d'Assisi: Regole ed esortazioni». OFS Liguria (en italiano). Consultado el 12 de octubre de 2026.
  4. 1 2 3 4 5 Brady, Ignatius Charles. «The Franciscan rule of St. Francis of Assisi». Encyclopædia Britannica (en inglés). Encyclopædia Britannica, Inc. Consultado el 12 de octubre de 2026.
  5. 1 2 3 Pardue, Bradley Cameron (mayo de 2004). «The Evolution of Early Franciscan Thought and Practice as Evidenced by the Rules and Testament of Francis of Assisi». Tesis de maestría en Historia (en inglés). University of Tennessee. Consultado el 12 de octubre de 2026. |sitioweb= y |obra= redundantes (ayuda)
  6. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 Francisco de Asís (29 de marzo de 2021). «Regola non bollata (1221)». Regole ed esortazioni (edición italiana) (en italiano). Consultado el 12 de octubre de 2026. |sitioweb= y |obra= redundantes (ayuda)
  7. 1 2 3 4 Forte, Bruno (29 de noviembre de 2023). «Ottocento anni della Regola francescana (29 novembre 1223)». Artículo publicado originalmente en Avvenire (en italiano). Consultado el 12 de octubre de 2026. |sitioweb= y |obra= redundantes (ayuda)